Niveles de Conciencia (2)
por , publicado el publicado el 22/12/2009 13:10:22
En un artículo anterior realicé una propuesta sobre los niveles de conciencia que un ser humano puede experimentar en el camino de su madurez mental o espiritual, desglosados en diez estadios. Sin embargo, ¿cómo se accede progresivamente a cada uno de éstos?
Existen en "el mercado" múltiples caminos disponibles al alcance del ciudadano medio, a saber: yoga, meditación, estados de ebriedad inducidos por substancias químicas, ascetismo, psicoterapia... e incluso la cultura. A menudo muchos de estos caminos se ofrecen como productos enlatados, con su etiqueta y su precio, sin casi advertencias o asesoramiento. Además, estas vías son o se presentan de manera exótica, lo cual aumenta su atractivo "comercial" en el potencial cliente (el ciudadano occidental perdido en el supermercado) y se alejan de una de las, a mi entender, piedras angulares de la trascendencia: la sencillez.
Creo que en el contexto de la sociedad actual, el individuo casi ha perdido la capacidad para madurar por sí mismo durante el recorrido de su vida. En su lugar, se le ha dotado de una ansiedad y hastíos profundos junto con una tarjeta de crédito. Esto da lugar a todo un mercado / circo donde no pocos charlatanes ofrecen recetas mágicas para aliviar dicha sensación de vacío en forma de charlas, abrazos o libros de autoayuda.
Creo que todos estos artefactos actuales son básicamente eso, accesorios prescindibles que solo sirven para distraernos del camino auténtico: aprovechar el tiempo que se nos haya tenido a bien vivir para intentar construirnos un alma.
Pero volviendo a un plano más práctico y sencillo... ¿cómo hacerlo? Propongo que cada quien indague en la idea de establecer un diálogo entre los dos monstruos que habitan en nuestro cerebro: la mente racional y la mente atávica. Ambas estructuras conviven amalgamadas dentro de nuestro cráneo como fruto de millones de años de evolución, y a menudo se tiende a presentar ambas facetas como antagónicas. La filosofía (al menos la occidental) ensalza la primera y denosta la segunda. Se busca formar a ciudadanos ilustrados, racionales, sin religión, con mentes preparadas para vivir felices aprendiendo a adiestrar las emociones y las bajas pasiones. Así, muchas democracias modernas europeas están enfrascadas en reformar sus leyes para intentar borrar todo atisbo de lo irracional: se prohíben los símbolos religiosos en público, y por otro lado se suprimen ritos por sus equivalentes civiles, con actos de homenaje y "días dedicados a causas" en lugar de a santos. Esto, creo yo, no es más que suplantar una religión por otra. Y punto.
En el otro extremo tenemos toda la panoplia de creencias y prácticas conocidas como "New Age", en las que se intenta destruir al cerebro cortical, donde se denosta la razón y donde todo pivota en el corazón, el alma o como se quiera denominar a lo que palpita por debajo. También dicho sea de paso se podría incluir en esta liga a las revistitas para mujeres adolescentes (es decir, hasta 40 años de edad) donde se atiza a sus lectoras a entregarse a una vida de pasiones sin pensar demasiado en las consecuencias (con resultados casi siempre catastróficos).
Antagonismos, desequilibrios que se apartan del delicioso Camino del Medio. Nuestro cerebro está interconectado en todas direcciones, e intentar levantar un muro de la vergüenza en algún lugar me parece un despropósito. Se puede llegar al Conocimiento, a navegar con rumbo fijo por los distintos niveles de conciencia bailando armoniosamente por ambos mundos.
Meditar paciente y racionalmente sobre lo experimentado en la existencia consciente nos puede llevar a fulguraciones creativas, a pequeñas explosiones de Sabiduría y Conocimiento que provocarán instantáneamente una reacción emocional profunda que ayudará a fijar dichos descubrimientos, mediante el eficiente trabajo de soldadura cerebral para crear los nuevos correlatos neuronales que memoricen esas experiencias trascendentales.
Del mismo modo, una experiencia emocional profunda (una situación límite, una experiencia mística fruto de la oración o del consumo de enteógenos, etc.) actuará como un gran inductor de conocimiento racional, como un torrente de nuevas ideas que permitirán convencernos racionalmente de esa misma fulguración de sabiduría, ayudando así mismo a fijarla en nuestra mente.
El culmen de esta experiencia, de este Camino; es cuando esta comunicación entre el cerebro atávico y el racional se estabiliza y se vuelve rítmico: un diálogo fluido e intenso donde a cada turno de palabra el saldo de sabiduría crece, el bote la propina de la felicidad trascendente hace sonar su campanilla como queriendo animar a que ese diálogo siga y aumente su cadencia: controlar este estado mental no es nada sencillo puesto que nuestro cerebro, acostumbrado a pasar la mayor parte del tiempo ocupado en la rutina se encuentra abrumado ante semejante perspectiva y decide distraerse o dormirse. No importa: cada experiencia suma.
Hagan la prueba. Aprovechen la merma de los sentidos que supone el momento a oscuras previo a dormir o despertarse para concentrarse en los momentos vividos durante el día, y qué sensaciones o emociones destilan. Y luego, ver qué conocimiento racional escupen para centrarse posteriomente en éste y ver qué emociones inducen. Así, sin prisa pero sin pausa. Al día siguiente, vuelva a consultar el mapa de los Estados de Conciencia para ver cuál le resuena más en su interior.
Namasté.
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villancicos, de navidad, navidad:
Quienes presumen de sencillos son generalmente bastante complicados...
18/12/2009 22:54:19
Atávico, de Namasté:
Pues si la sencillez es tan importante (la piedra angular de la trascendencia), le pediría al creador del artículo que predicase con el ejemplo y a la hora de buscar sinónimos emplease los más populares, para iluminar con sencillez. ¿Porqué usar atávico pudiendo emplear primitivo? ¡Utilizar denostar no denota un mayor dominio del lenguaje! ¿Qué significa panoplia?, ¿Qué son los enteógenos que ni siquiera los señores del RAE los conocen?
Burbuja, de Escondite:
Curioso análisis de la madurez emocional y espiritual de la sociedad actual en los dos artículos dedicados a los niveles de conciencia. Muchas gracias por recordarnos que la sencillez es la clave para llegar a la esencia de uno mismo. Generalmente olvidamos que las cosas más sencillas son también las que nos producen más satisfacción. También se agradece la innovación: este artículo ya ocupa un lugar privilegiado en mi e-book reader.
Pan_ama, de Desnotaland:
Usé atávico en lugar de primitivo porque no me parecen del todo sinónimos, amén que primitivo tiene cierta connotación peyorativa que quería evitar. Panoplia es un despliegue de las armas de que se dispone.
Una sustancia enteógena es aquella que saca la divinidad de tu interior, que induce experiencias místicas.
Veo que soy denostado por usar denostar, ¡qué gracioso!
En general, me gusta la idea de que alguien que encuentre un vocablo que desconoce en un artículo le sirve de acicate para buscar su significado y, quizás, añadirlo a su léxico. En lugar de quejarse porque no los entiende. Ah...¿que qué significa acicate? Búscalo ;-)
antonio román, de alicante:
Se agradece lo facilito que es descargar el artículo en el e-book. Estoy de acuerdo en que el individuo en las sociedades occidentales modernas lo tiene crudo para madurar, diría que muy crudo; asistimos tiempos de vuelta a la Edad Media referida la metáfora al oscurantismo que invade nuestras mentes y que nos hace más patanes pese al desarrollo tecnológico. Nuestro Ortega se encargó de unir la razón a la vida; su raciovitalismo es lo que necesitaba la filosofía: entender la razón anudada a la pasión, a las circunstancias- y si no se salva la circunstancia no se salva uno (que es lo que predica su yo soy yo y mis circusntancias). Oriente aún tiene mucho que enseñarnos, para eso se debe superar la soberbia intelectual de occidente,creo que será el próximo camino: unir ambos polos de sabiduría.
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