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Niveles de conciencia

por Pan_ama, publicado el

Un momento más o menos breve (años) de reflexión ayuda a llegar a la conclusión de que la conciencia, no entendida en el sentido biológico de vigilia/sueño, si no en su concepto más amplio; se asemeja a una cebolla, con sus sucesivas capas concéntricas según su grado de expansión o "awareness". A sabiendas de que no estoy inventando la sopa de ajo ni muchísimo menos, y que existe desde hace tiempo literatura científica y pseudo-científica sobre los Niveles de Conciencia, me he atrevido a proponer la siguiente escala o decálogo sobre los mismos (a sabiendas también de que será muy similar a otras existentes): Niveles de Conciencia:

  1. Conciencia básica del propio Ser: se trataría de la primera toma de contacto con el cuerpo físico y sus necesidades más elementales, como las fisiológicas, la psicomotricidad, la necesidad de algún afecto por parte de otro ser más experimentado que nosotros... sería la primera conciencia que desarrollan los bebés. El problema es cuando pasan los años y no se supera este nivel de conciencia, lo cual lleva a la patanería (como por ejemplo, orinarse en la calle).
  2. Conciencia del entorno sensorial: una vez aliviadas las necesidades más básicas, se pueden reservar recursos para la conciencia del entorno. La noción del tiempo, del espacio (momentos del día, distancias, etc.) así como para discernir la idoneidad de un entorno concreto y tomar decisiones sobre permanencia o huida. Éste sería un nivel propio de los niños de corta edad, cuando empiezan a explorar el mundo por su cuenta. No superar este nivel degenera en comportamientos sociales patánicos, como la DVV o la ERC.
  3. Conciencia de los otros seres: en un escalón más hacia las capas más profundas de la conciencia, se pasa de la simple identificación de los otros seres como elementos más del paisaje a ser consciente de que pueden ser como nosotros y experimentar el mismo entorno y quizá las mismas necesidades. De esta conciencia puede surgir el respeto más básico hacia los demás, en la conocida forma de "no hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran a tí". Éste nivel de conciencia permite las asociaciones más elementales (equipos de fútbol, amigos, etc.), aunque no garantiza su continuidad o su estabilidad.
  4. Conciencia de las propias emociones: se empiezan a diferenciar las necesidades, discriminando las fisiológicas de las emocionales. Se empieza a sentir tristeza, hastío, enamoramiento, ansiedad, nervios, pasión, etc. y se empieza a comprender la necesidad de integrarlas dentro de nuestra vida pero que no es una tarea que ponga en riesgo nuestra supervivencia de manera inmediata. Así mismo, se toma conciencia de los tiempos de dichas emociones, como por ejemplo que se tarda una fracción de segundo en enfadarse pero quizá varios días en desenfadarse.
  5. Conciencia de las emociones ajenas: una vez se ha aprendido a gestionar con más o menos habilidad las emociones propias, nuevamente hay espacio y recursos para empezar a interesarse en gestionar las emociones del prójimo. De este modo, se extrapolan los problemas emocionales propios así como las posibles soluciones halladas a otros seres de nuestro entorno. Nacen aquí la identificación así como su opuesto, la alienación. En esta fase suelen ser típicas las adhesiones a grupos, partidos políticos o religiones. En un estadio más profundo de este nivel de conciencia puede nacer también la empatía.
  6. Conciencia de los conflictos: esta fase se caracteriza por un retroceso del ímpetu y un recogimiento debido a decepción que supone tomar conciencia de la cantidad de seres que no piensan, sienten o actúan como nosotros. La frustración puede parecer que toma el mando y aparecen las primeras rupturas: con la familia, la pareja, con el sistema. Se puede llegar a la conclusión de que el mundo es demasiado complicado e irresoluble. Es una fase más o menos obscura pero necesaria para seguir navegando hacia niveles todavía más profundos de conciencia. Si no se supera esta fase, el individuo se convierte en un ser conflictivo y atormentado.
  7. Conciencia del origen de los conflictos: tras pasar un determinado tiempo reflexionando sobre los conflictos, se empieza a vislumbrar cuál puede ser el origen de los mismos. Se vuelve a empatizar con el resto de seres y se comprende que el conflicto es una simple barrera natural e inevitable en un mundo donde imperan los niveles de conciencia más bajos o superficiales. Esta comprensión, que en caso de ser súbita a veces se le llama "iluminación" tiene como efecto beneficioso inmediato la superación del pesimismo de la fase anterior, y suele conllevar efectos transformacionales: se modifica la conducta personal en pos de evitar el conflicto o en caso de no evitarlo, saber encontrar la vía de salida al mismo. Este nivel de conciencia abre la puerta hacia una existencia donde la felicidad sea la nota predominante.
  8. Disolución del Ego: en caso de que la conciencia de los conflictos y sus orígenes conduzca a una actitud abierta y fluida, se descubre que relativizando la importancia del Ego, tan fundamental en los primeros niveles de conciencia, el mundo aparece como un mecanismo sencillo y fluido; las angustias se minimizan, se empieza perder el miedo a la muerte o al sufrimiento, y se tiene tendencia a aceptar las cosas como son en lugar de tratar de imponer nuestro criterio o moldear el universo a nuestro antojo y conveniencia.
  9. Conciencia Holística: al acallar las interferencias del Ego y sus exigencias torpes, se empieza a captar un sentido mucho más amplio y mucho más sutil de la existencia. Se toma conciencia de que todo es una red interconectada, que quizá la diferenciación entre seres individuales es una ilusión. Se empieza a dudar de la casualidad y en su lugar surje el interés por la causalidad. En esta fase el individuo se muestra cauto y sensible con el resto de seres, incluyendo a la naturaleza como un todo, y las emociones pueden llegar a sobrecogerle pero sin producirle desasosiego.
  10. Reencuentro con el verdadero ser o esencia: el último paso en la navegación hacia el centro de los niveles de conciencia es lo que a menudo se conoce como experiencia mística. Desprendido de todo apego o interferencia limitadora, las puertas de la conciencia se abren de par en par y se regresa a un estado extático, puro, un estado sumamente sutil de la existencia. Una ataraxia en la que se "regresa a casa", se recuerda algo que siempre estuvo allí aprendido pero que se olvidó bochornosa y paradójicamente por culpa de la propia existencia: que la esencia es infinita.

Al contrario de lo que pudiera parecer en un principio, estos niveles de conciencia no se suceden en una secuencia lineal, si no que van emergiendo de forma más o menos espontánea a medida que el individuo avanza en su proceso de maduración. Sin embargo, el alcanzar un nivel más elevado de conciencia no garantiza inmunidad y que en cualquier momento no se pueda caer en niveles más bajos de manera temporal. Por ejemplo, alguien que haya tomado conciencia de los otros y haya empatizado con sus emociones o necesidades, puede perfectamente en un momento de flaqueza caer en atropellos fruto de centrarse nuevamente en un nivel primitivo de conciencia donde priman sus necesidades más básicas. El esfuerzo del Camino consiste entonces en penetrar en nuevos niveles de la conciencia abandonando o superando los anteriores con el menor trauma posible. No es un trabajo sencillo, y tampoco se dispone de demasiado tiempo ("solo" una vida...)

COMENTARIOS:

amor, de mexico (13/08/2013 18:39:15):

Si todos los seres humanos pasaramos por todos los niveles de conciencia tal vez, no cometeríamos tantos errores, sería un mundo diferente, porque al final de cuantas el ser humano conserva su esencia misma a pesar de todo el bagaje que haya en la vida de cada uno, y si tan siquiera nos concientizáramos de todo lo que estamos haciendo mal entonces todo sería diferente.

kchorro01, de Montevideo (08/04/2010 14:35:49):

Hasta el punto 7 lo podría suscribir sin mucho reparos lueo el decálogo deriva del racionalismo al misticismo. La conciencia de los conflictos no termina en su encubrimiento, el yo no se debe diluir sino enriquecer, esa es la meta, y nuestras particularidades subsisten (nacionalidad, clase, etc) y nuestra universalidad humana nos sigue separando de la naturaleza.Es un mecanismo de defensa y fuga el identificarse con la naturaleza los extremistas cínicos ya lo demostraron por la vía del absurdo porque no somos mera naturaleza, la naturaleza quiere nuestra desparición (Sade). Regulamos la naturaleza externa a través del trabajo y la interna a través de la prohibición del incesto. El extremismo cínico al quererse identificar con la naturaleza deslegitima al trabajo y promueve el incesto..es la filosofía del suicidio del ser humano...paradójicamente queriendo demostrar nuestra autosuficiencia como atributo propio de la naturaleza que no nos precisa para nada terminamos como Diógenes reteniendo la respiración prueba crcucial de nuestra dependendcia de ella

anonimo, de España (18/03/2010 18:50:27):

me parece genial este articulo en todo tiene razon

Francisco, de Salvatierra (13/12/2009 11:47:31):

Estoy de acuerdo con este artículo

Burbuja que explotó, de La nada y el Todo ():

Poseer este tipo de reflexiones ayuda a no perderse, es un valioso mapa para conquistar el sálvese quien tenga conciencia por esta gran tumba terrena de muertos vivientes.Amén. Es el escrito más impresionante de todas las impresiones imprevistas que se producen imprevisiblemente.

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