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Burbuja (Sagitario), sobre el artículo Mitos acerca de la Procrastinación (II): Niños sobreprotegidos":
"El modelo parental de hace tres décadas aún se servía de la política del miedo para infundir respeto, disciplina, eliminando todo atisbo de procrastin..."

Burbuja (Sagitario), sobre el artículo Mitos acerca de la Procrastinación (II): Niños sobreprotegidos":
"Creo que la sobreprotección se confunde a veces con un deseo de estar a la altura de los demás en el abastecimiento de detalles que hagan que nuestros..."

Contraejemplo (Madrid), sobre el artículo Mitos acerca de la Procrastinación (II): Niños sobreprotegidos":
"Hola, Me resulta extraordinariamente curioso el artículo, ya que, aunque del título se desprende que la sobreprotección no es causa de la procrastina..."

Mitos acerca de la Procrastinación (II): Niños sobreprotegidos

por Pan_ama, publicado el

Así como uno de los principales mitos sobre la procrastinación era el de confundir al procrastinador con un simple vago, se están expandiendo actualmente una serie de nuevos mitos acerca de este transtorno (a medida que aumenta exponencialmente su popularidad) a partir de generalizaciones de algunas explicaciones sobre su origen, expresadas desde algunos expertos en psicología de la conducta. Una de ellas consiste en atribuir como causa fundamental de la procrastinación a un exceso de sobreprotección en la infancia. Como se ha visto ya en artículos anteriores, este transtorno de la conducta puede tener y de hecho tiene múltiples causas y perfiles, a menudo actuando de forma concomitante. Si bien es cierto que haber vivido una infancia donde la sobreprotección y la evitación de los problemas o momentos agrios es un factor influyente, éste puede quedar diluido en la juventud y la madurez por otros factores de tanto o más peso que aquél. En la sociedad actual lo frecuente es que las familias tengo un número escaso de hijos: uno, dos... tres ya se considera en muchos sitios una familia numerosa. Este hecho, unido a que el nivel de vida en los países occidentales ha mejorado ostensiblemente (entiéndase por "nivel de vida" al comfort material) ha producido que crezca una generación de niños y niñas con exceso de atención, sobreprotegidos y colmados de deseos y caprichos. Paradójicamente, este exceso de atención por parte de padres y familiares cercanos induce el efecto contrario: la cantidad de niños afectados por el TDAH (Transtorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) está aumentando claramente en la actualidad. El aislar a los hijos en una especie de burbuja impermeable donde los problemas de la cruda realidad se ven como algo ajeno, distante e inocuo; y de los que uno siempre se podrá zafar, puede inducir pautas de conducta en la infancia que se pueden extrapolar en la adolescencia y finalmente consolidarse en la edad adulta. Es en esta etapa adulta cuando el individuo tiene que afrontar, en práctica soledad, esos problemas cruciales que exigen la toma de decisiones y su ejecución. Esos mismos problemas que hasta entonces solo existían en esa bóveda celeste más allá de la burbuja parental. Es por eso que, mal que le pese al corazoncito de muchos padres ansiosos de colmar de amor a sus niños, un exceso de protección/atención/observación es perjudicial para éstos, y no solo por el riesgo que hay de estar criando un vivero de futuros procrastinadores. Pero no hay que confundir nunca la ausencia de evidencia con la evidencia de la ausencia. Con esto quiero decir que la sobreprotección es solamente un hilo más del entramado que, a día de hoy, sostiene firmemente este mal. Un niño que no ha sido sobreprotegido tendrá, en la práctica, casi idénticas probabilidades de "contraer" este vicio de la procrastinación en la edad adulta (¡que es cuando más estragos puede causar!). Muchos niños sobreprotegidos toman conciencia en la preadolescencia de su condición y reaccionan rebelándose contra la omnipresencia parental, emancipándose a marchas forzadas y en consecuencia catando los sinsabores de la vida antes de tiempo (o quizá debiera decir "a tiempo"...). Otros niños no sobreprotegidos pueden caer en la edad adulta en otro de los muchos perfiles de personalidad de riesgo para la procrastinación, a saber:

  • El propio TDAH
  • Las "mentes voladoras" (ver artículo relacionado)
  • Las personas depresivas
  • Los que confían en sí mismos de forma exacerbada
  • Las personas con creencias limitantes, o que tienden a autojustificarse exageradamente
  • Los perfeccionistas compulsivos
Por mencionar algunos. En cualquier caso, instruir a los niños de manera constante en técnicas para evitar los bloqueos mentales y resolver problemas con destreza, aún a costa de algún ratejo más o menos amargo, es sin duda una tarea cuyos frutos dulces perdurarán durante años, colectivos e incluso puede que generaciones. Leer más sobre la procrastinación

COMENTARIOS:

Burbuja, de Sagitario:

El modelo parental de hace tres décadas aún se servía de la política del miedo para infundir respeto, disciplina, eliminando todo atisbo de procrastinación a fuerza de guantazos o encerronas. Con el actual modelo educativo parental, los márgenes de libertad se han estirado como el chicle hasta los confines de poner en duda quién gobierna la casa, el mando y la economía familiar, ...¿Cómo interpretáis esto? ¿Que es mejor imponerse sin condiciones o negociar los roles del clan familiar de contínuo? Sólo sé que la inmadurez necesita limitaciones, direcciones contínuas, y no ese laisser faire que se respira en cada gesto de niño insatisfecho, ante un sistema que lo contempla como un consumidor potencialmente valioso.

Burbuja, de Sagitario:

Creo que la sobreprotección se confunde a veces con un deseo de estar a la altura de los demás en el abastecimiento de detalles que hagan que nuestros hijos sean iguales ..o mejores que sus amigos, compañeros....Lo que les conduce al inexorable destino competitivo en aras de estar a la última en todas las adquisiciones materiales. Proteger a un hijo realmente es hacerle ver que puede prescindir de la consideración de los demás cuando se fijan en lo que tenemos o dejemos de tener y aparentar, y busquen quien los reconozcan desde otra òptica más valiosa.

Contraejemplo, de Madrid:

Hola, Me resulta extraordinariamente curioso el artículo, ya que, aunque del título se desprende que la sobreprotección no es causa de la procrastinación, el desarrollo deviene en una crítica sin más a ese concepto. Según palabras del propio autor: Un niño que no ha sido sobreprotegido tendrá, en la práctica, casi idénticas probabilidades de contraer este vicio de la procrastinación en la edad adulta , así que, por tanto, esa sobreprotección parece no ser efectivamente causa de la procrastinación, pero, sin embargo, se crítica ese hecho. Es decir, lo que yo entiendo es: la sobreprotección no afecta al problema que estamos tratando con profundidad en esta serie de artículos (la procrastinación), pero aún así, es mala. No sé, me parece más bien crítica gratuita. Y me molesta, sobre todo, cuando, a pesar de que el DRAE no recoge ninguna definición para sobreprotección, se equipara al hecho de colmar de amor. Y entonces se propone el siguiente silogismo: 1. La sobreprotección es mala, peligrosa, negativa. 2. La sobreprotección consiste en colmar de amor, principalmente, a los hijos. 3. Colmar de amor a los hijos es negativo, malo, peligroso. Señores, honestamente, lo que me parece realmente peligroso es esa proposición. El día que colmar de amor a los hijos, a los padres, a los hermanos, a los amigos o a los desconocidos sea peligroso, estaremos asistiendo al principio del fin del mundo. Así que pediría que no se confundiera sobreproteger con colmar de amor. No es equiparable.

Isabelle, de Burbuja:

La misión de los padres es educar: ayudar a formar personalidades inteligentes, es decir, que estén en buenas condiciones para tener una vida feliz y digna; y en este sentido se han de desarrollar los recursos personales del niño o del adulto. El problema se hace latente cuando de partida los padres ya carecen de esta educación. En referencia a las personalidades de riesgo para la procastinación... no te has dejado ni un arquetipo! Vamos, que según tu definición todos somos procastinadores!

Pan_ama, de BCN:

Contraejemplo , la crítica es de agradecer aunque haya tenido que ser a cambio de que te hayas sentido molesto. Mil disculpas por molestarte gratuitamente :-)
Dicho esto, quisiera hacer algunos incisos a tu comentario.
El eje central de este artículo pretendía ser el concepto de que la sobreprotección en la infancia no tiene porqué ser el motivo final del adulto procrastinador, tal como sostienen algunos profesionales. Sin embargo, sí se admite que dicha sobreprotección puede jugar un papel clave. Es decir, se descarta que sea el unico motivo o la causa central, pero sí se admite que hay una conexión. De ahí la posterior crítica.
Por otro lado, no estoy de acuerdo en el silogismo que explicas. Yo no veo que se haya hecho una relación directa entre sobreproteger y colmar de amor. Quizás de ahí viene la confusión. Colmar de amor no tiene porqué significar colmar de sobreprotección y sobre-atenciones, a mi modo de ver. Unos padres deseosos de colmar de amor a su hijo (totalmente lógico y deseable) pueden acabar colmándole de algo que a la postre será nocivo para él (sobreprotección).
Espero que esto ayude a aclararlo todo.

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