El Sentido de la Vida (I)
por Pan_ama, publicado el
Pudiera parecer, para el lector neófito, que irrumpir en el ruedo con un artículo de semejante título suene bastante pretencioso. Pero teniendo en cuenta que en Society of 2000, desde hace ya bastantes años, nos hemos atrevido a abordar otros temas trascendentales para el ser humano (a saber: la muerte, la procrastinación, la complejidad, o porqué a los hombres les encantan las mujeres provistas con senos de gran tamaño), no lo es tanto. Quizá también este mismo lector se haya hecho decenas de veces a lo largo de su vida una pregunta recurrente y no por ello menos peliaguda: ¿Cuál es el sentido de mi existencia? A día de hoy nadie en su sano juicio se ha aventurado a proporcionar una respuesta consistente a tal cuestión. Esto es debido en parte a la enorme complejidad que implica el mero hecho de definir con claridad una parte de esta pregunta; en concreto el "mi". En la actualidad ni la neurología ni la filosofía más puntera se han atrevido a dar una explicación universal sobre lo que es el "Yo", o en otras palabras, en qué consiste nuestra consciencia. No seré yo quien dirima aquí y ahora semejante enigma. En su lugar, me limitaré, como es tradición en casi todos los artículos que llevan mi rúbrica, a repartir sobre la mesa propuestas, surgidas de ideas barruntadas típicamente desde ese lugar sagrado de meditación llamado la taza del váter. ¿Cuál es el sentido de la vida (humana)? Probablemente si hacemos esta pregunta a un biólogo, nos responda que el sentido de nuestra existencia consiste en reproducirnos reiteradamente. No sé si semejante explicación sea suficiente para calmar nuestras dudas existenciales. Sin embargo, podría ser un argumento válido, sobre todo si la pregunta se hubiera formulado de la siguiente forma: ¿Cuál es el propósito de mi vida? Preguntarse por el sentido de la vida va más allá que un mero propósito mecánico. No es tanto saber para qué he nacido si no porqué demonios tuvo que emerger mi conciencia. Es una pregunta totalmente trascendental, como uno de los koans del budismo Zen. Que cada quien tome su propia definición de lo que es el "Yo". Una ayuda para ello podría consistir en meditar, no sobre nuestro propio "yo", si no sobre el "yo" de otra persona conocida. Quizás nos ayude a construir una noción del Ego. Puede ser la biografía de alguien, sus experiencias subjetivas, sus recuerdos, sus pensamientos, su carácter, etc. ¿Cuál es el sentido de la vida? A mí particularmente me atrae la idea (leída en los textos de algunos "pensadores") de la Construcción de un Alma como objetivo trascendental del ciclo de vida de un ser humano. Como ya se mencionó en algún artículo anterior, una de las muchas paradojas que se dan en la vida de una persona es aquella que plantea que, cuando más experiencias y sabiduría se acumulan, es cuando más frágil el cuerpo es. La acumulación de un tesoro en el Espacio Recíproco es inversamente proporcional a la esperanza de vida biológica. Esta paradoja tiene su punto final, obviamente, con la muerte. Durante el periodo de vida que nos haya tocado vivir, el sentido, el propósito trascendente, la tarea pendiente que debemos realizar sería básicamente vivir nuestra vida con sentido, con el sentido que nos guíe hacia la construcción de un alma. Esto nos pone encima de la mesa otra pregunta difícil: ¿Qué se entiende por construcción de un alma? En este punto pienso que quizás el término correcto no sea tanto construcción como "encuentro". Nuestro ego, esa ilusión producto del moldeo de la mente, ha de salir por el camino de la vida hacia el reencuentro con su alma (que implica la destrucción del propio ego). Conseguir dicho objetivo antes del momento de la muerte física implicaría la llegada a la meta, encontrar el sentido de la existencia, o haciendo nuevamente una analogía con el budismo, el nirvana.
¿Cómo se encuentra el alma? ¿Dónde hay que buscarla?
Lamento desilusionarles: no tengo una respuesta definitiva a estas preguntas. Sólo puedo ofrecer "mis respuestas" que, además, son pobres y provisionales (como no podría ser de otro modo). Creo que el camino del alma es una vía intrincada que se entrelaza con el camino de la vida, y que por esa razón ambas se cruzan en distintos momentos clave. Momentos que hay que saber aprovechar e interpretar para poderlos sumar a modo de retales y, finalmente, obtener esa prenda tejida, esa casa fortificada llamada iluminación.
Todos en mayor o menor medida hemos tenido y tendremos esos encontronazos con la trascendencia a lo largo de nuestro periodo vital. Lejos de lo que quizás muchos estén pensando, no tienen porqué ser momentos de una espectacularidad extraordinaria. Pueden sobrevenir en cualquier circunstancia: en nuestra niñez, contemplando la mirada entrañable de nuestro abuelo en un soleado día de primavera, o justo después del parto de nuestro primer hijo, o en mitad de un sueño profundo, o conduciendo por la autopista en mitad de una tormenta, o simplemente sentados delante de la pantalla de nuestro ordenador leyendo algún texto revelador... momentos en los cuales el "yo" rutinario, ocupado básicamente de llevar adelante las tareas necesarias e imprescindibles para la supervivencia de nuestro cuerpo se desprende, se diluye en un momentoextraño, mágico, en ese "infinito ahora" trascendente y sagrado que citan aquellas personas habituadas a practicar la meditación o tomar enteógenos. En cada uno de esos instantes se añade un ladrillo más en la obra de nuestra alma.Sin embargo, dichas piezas del puzzle no bajan solas del cielo (ni de ningún otro lugar). Para propiciar dichos encuentros con lo trascendente, hay que atreverse a salir a experimentar la vida, vivirla sin miedos ni autolimitaciones absurdas. Limitaciones basadas en creencias, en falacias, en autoengaños, en montajes que nuestro cerebro hace para "protegernos" y propiciarnos una existencia segura, pero vacía y sin sentido.
¿Cuál es el sentido de la vida? Quizás sea vivir con rectitud, pero sin temor, para no morir jamás. Porque habremos hallado la senda hacia un destino en donde, sencillamente, no existirá un "yo" al que matar.
Pilar, de Vitoria:
Interesante articulo. Con tu permiso, dejo caer una recomendación que estoy centrada en el. Un libro, El poder del ahora de Eckhart Tolle. Ya me comentaras. Un gran e intenso abrazo.
Vacío absoluto, de Universo:
La filosofía forma parte de nuestras vidas y de nuestras muertes. Si lo quieres llamar Coaching...
Tic, de Tac:
El tema elegido es muy interesante, así como el desarrollo de las ideas del autor. Tal vez en una próxima entrega se podría llevar a lo concreto alguna de las teorías expuestas con relación a la idea de vivir sin miedos. Se puede llegar a concordar en las ideas generales pero no así en su aplicación a las distintas realidades. No me cierra del todo el último párrafo cuando dice: vivir con rectitud, pero sin temor, para no morir jamás . Esperemos que luego de un par de artículos como éste al fin se nos revele, aunque sea por un instante trascendental, el verdadero sentido de la vida :)
En busca, de sentido:
Hey Zas!... ¿cual es tu problema, por qué te molestas? ¿Cual es tu aporte aparte de andar parando el carro a aquellos que si participan? Muy profundo el artículo... mucho dicho en pocas palabras... doy gracias de poder comprenderlas. Al menos eso creo :-)... ¿El sentido de la vida? ¿Cual vida? ¿Esta vida física o la vida eterna? A mi también me atrae la idea vivir esta vida física como una experiencia de perfección del alma, por ende creo en la reencarnación y en la vida eterna. Así el sentido de esta vida física que me ha tocado vivir ahora podría ser aprender sobre la humildad... ó conectarme con la carencia o la abundancia... o el sufrimiento ó el placer... , etc. Pero esa experiencia es un sentido particular. Aquí estoy disfrazado de hombre, con un nombre, una profesión, cual actor desempeñando un rol en el escenario de una vida física, con un ego que me identifica ante el resto. Pero, ¿quién es este actor que representa a este personaje y que luego de la muerte de éste representará muchos otros más en búsqueda de su perfección? ¿Cuál es el sentido de vida del actor? ¿El encuentro con Dios?
Burbuja, de Sagitario:
¿Qué significa para tí no malgastar la vida?
Burbuja, de Sagitario:
Malgastar la capacidad de implicarnos satisfactoriamente en todas las situaciones que vivamos, de extraer las perlas en cada instante de inmersión por estos mundos de Dios, usando como escafandra a la bendita conciencia con su compañero el buen humor.
Burbuja, de Sagitario:
Isabelle, la vida es un viaje, y para tí como para la mayoría de los que lo trazamos, es mejor realizarlo placenteramente, pero sigo corroborando mi idea de encontrar el sentido de tal viaje lo antes posible para marcarse una línea hacia alguna parte, aunque sea en espiral.
Burbuja, de Sagitario:
Mientras la vida tenga un sentido para el ser vivo sera mas facil que sobreviva, y cuanto más sentido tenga, mas rapido avanzará, ya que la consciencia, el pensamiento, influye tanto en los procesos biológicos como sociales.
Ezequiel, de Lima:
Oye, he estado buscando el artículo ese que se comenta al principio de porqué a los hombres les encantan las mujeres provistas con senos de gran tamaño y no lo he encontrado y es un tema que me interesa mucho por su profundidad y porqué a mi, efectivamente, me encantan ese tipo de mujeres. ¿Dónde lo puedo leer?
ki, de kiriki:
¿Y qué pasa si, después de todo, la vida no tiene ni el más mínimo sentido? Perdemos tiempo buscando algo que no existe, pensando en algo que no existe. Dicen que no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió (ni sucederá)...
Pan_ama, de Eleusis:
Lo momentos trascendentales no tienen porqué ser placenteros. Tampoco tienen porqué ser desagradables. Son eso, trascendentales. Lo que pasa es que, en la mayoría de seres humanos, el contacto con esa trascendentalidad suele ir acompañado de una sensación subjetiva de plenitud, y eso suele ser algo agradable. La suma de los meros momentos de placer no es más que el resumen hedonista de la vida, a mi modo de ver.
Rompetechos, de el picaero:
Joé que profundo tó. ¿Y bién?
Zas, de Candil:
Ey Ey, parad el carro. El artículo habla sobre algo tan sagrado como el construirse un alma! ¿Qué demonios pintan comentarios que parecen sacados de un librucho de coaching de Todo a 100 ? Los problemas de fragilidad de carácter serían en cualquier caso para otro tema de debate...
Isabelle, de Burbuja:
Muy buena pregunta Burbuja, cuestión que me planteo frecuentemente y a la que a día de hoy no puedo dar una respuesta concreta, pues sigo experimentando y buceando en mí. Cada vez tengo más claro que actuar contra mis principios es una manera de malgastar mi vida, la inacción es una manera de malgastar mi vida... ¿Y para ti? ¿Qué es malgastar la vida?
Isabelle, de Burbuja:
Los filósofos clásicos recomendaban: “Si quieres amar la vida, prepárate para la muerte”. Nuestra finitud da un sentido a la vida, del mismo modo que el dolor da un sentido al placer. Sin embargo, vivimos como si fuéramos inmortales, especialmente en tiempos en que la muerte ha sido borrada de la vida cotidiana de las personas. Pensar demasiado en la muerte quizá nos reduciría a la inmovilidad. Pero no pensar nunca en ella puede llevarnos a malgastar nuestra vida.
Isabelle, de Burbuja:
Se podría añadir el tener la capacidad de arriesgarse para aceptar el dolor y la desilusión. Y tener confianza en uno mismo, pero sobretodo en los demás.
Isabelle, de Burbuja:
Estoy en desacuerdo con la afirmación de “Burbuja de Sagitario” en que “cuanto más sentido tenga, más rápido avanzará”. ¿No te sucede que cuando te aburres buscas mil y una ocupaciones para que el tiempo avance más rápido y acabar con el hastío? ¿Y no te sucede también que cuando disfrutas verdaderamente, de algo o de alguien, aminoras la velocidad para disfrutarlo más y que no acabe ese momento de placer, para prolongarlo en el tiempo? Para mí el sentido de la vida es la suma de esos lentos momentos de placer .
Carlos, de Bogotá:
Yo también anduve buscando el artículo al que hace mención Ezequiel y tampoco lo hallé. No lo considero un tema profundo pero sí interesante en su esencia y me gustaría leerlo.
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