Índice de artículos

Últimas opiniones:

Pan_ama (El Averno), sobre el artículo Don Cojonciano se ha hecho buenista":
"Creo que el artículo apunta, de soslayo, a un problema más profundo, a un fenómeno más sutil, sobre el que ando reflexionando últimamente y que quizás..."

.. (..), sobre el artículo Don Cojonciano se ha hecho buenista":
"Lo que dice el comentario anterior es cierto, y la demonización es mayor cuando la posición defendida por ese individuo no coincide con la que el suje..."

Don Cojonciano se ha hecho buenista

por Antonio Román Sánchez, publicado el

Una de las grandes mistificaciones del pensamiento progresista ha sido la de enterrar a Don Cojonciano o lo que es lo mismo, pretender acabar con el modo de ser español de pensar y actuar con las vísceras, “por cojones” como se diría en castizo y que nuestro Miguel de Unamuno definió perfectamente.

Nuestro arbritrismo genético y cultural, genial en lo literario cuando nuestro loco idealista universal Don Quijote afirma que los males de este mundo y el conflicto con los turcos, lo resolvían media docena de caballeros andantes, ha quedado etiquetado como políticamente incorrecto.

Las siete llaves que reclamaba Joaquín Costa para la tumba de El Cid como metáfora de nuestro secular ensimismamiento y anacronismo frente a lo europeo, se han transformado en cerraduras del pensamiento buenista que nos azota. No es razonable que, en lugar de aunar esfuerzos y fomentar la unidad, se siembre cizaña entre los españoles. Echaremos siete llaves a la tumba del sectarismo y la discordia. Son palabras de Mariano Rajoy, líder de la oposición en España, que reflejan perfectamente el marco de dialoguismo y pensamiento único que define nuestra sociedad actual, carente de debates.

Las siete llaves del sepulcro de Don Cojonciano son:

  1. Discrepar es de fascistas.
  2. Con diálogo se solucionan todos los males.
  3. La defensa de ideas no oficiales responde a talantes autoritarios.
  4. Las estrategias de conflicto sólo pueden ser dirigidas por la progresía.
  5. El igualitarismo o sometimiento del individuo a la colectividad, es un dogma de fe.
  6. Las costumbres y ritos de otros pueblos aunque entren en contradicción con nuestros principios democráticos, hay que respetarlos porque forman parte de su cultura.
  7. Todo lo que el positivismo jurídico y la ciencia posibilita, es éticamente deseable sólo si responde al marco de la progresía.

La historia se repite en forma de farsa, como afirmaba Marx, y el pensamiento de lo políticamente correcto, retoma prácticas del pasado a modo de Index Librorum Prohibitorum aniquilando ideas contrarias en nombre de la Progresista Santa Inquisición, sólo que ahora ya sabemos que el progreso no suprime la barbarie sino que la perfecciona, y las hogueras han pasado de la plaza pública a los platós de televisión, prensa y radio, donde se definen y enmarcan las únicas ideas dignas de ser defendidas.

Pero si reflexionamos, llegamos a la conclusión de que nuestro peculiar cojonciano sigue actuando conforme a nuestra esencia espiritual española, ha transformado su grito de guerra y su visceralidad para demostrar su propia pureza de sangre de cristiano viejo (hay cosas que no cambian): ser más progre que nadie. Nuestros ritos sociales exigen siempre el elemento acendrado, tan sólo que el vino de las tabernas y casinos, escenarios idóneos para demostrar nuestra capacidad de solucionar los males de la sociedad, ha sido sustituido por píldoras de lexatín prescritas a una sociedad virtual como la de Mátrix en la que traicionamos nuestra idiosincrasia con la condición de permanecer dormidos sin que ninguna voz crítica nos despierte.

COMENTARIOS:

Añadir mi opinión:

Tu opinión: