Proyecciones
por Jenny Fraser, publicado el
Cuando en una sociedad urbana de llamado mundo occidental y sucedáneos, a un individuo le son cubiertas las necesidades básicas de alimentación, seguridad, sanidad, justicia y trabajo, lejos de relajarse y afrontar la vida con optimismo y como una oportunidad para prosperar , le surgen las preocupaciones y encuentra montones de motivos para estar ansioso, angustiado y deprimido. ¿Por qué en las sociedades ricas se registran los índices más altos de problemas y patologías mentales?. La respuesta está en la misma pregunta, y es que, para un gran porcentaje de la población los problemas principales que tienen en sus vidas proceden de su propia mente que entrega dificultades y problemas que no existen en el mundo físico más allá del fantasma creado en sus cabezas. Esta facultad maligna de la mente es lo que podríamos llamar proyecciones. Por proyección se entiende la construcción ficticia de hechos no acontecidos que la imaginación elabora y proyecta en un futuro hipotético o en un lugar imaginario que queda fuera del alcance de nuestros sentidos. En las proyecciones creamos fantasías acerca de situaciones que, si llegaran a suceder, nos harían sentir mal y el resultado es que nos hacen sentir mal antes de que ocurran o incluso, como sucede en la mayoría de los casos, cuando nunca llegan a suceder. Ejemplos de proyecciones temporales, las que proyectan acontecimientos hipotéticos en el futuro, serían “…y si me suspende en el examen de Junio?”, “…no se si sabré reaccionar bien en la entrevista de trabajo”, “cuando llegue a casa tendré que fregar los platos, vaya lata!!”, “Cuando tenga que hablar en la reunión seguro que no sabré estar a la altura”, “ No quiero que llegue el Lunes, tendré que volver a ese trabajo de m…”, “Cuando vea a Pedro no se que excusa le voy a poner”, “Si me echan cuando se me acabe el contrato de aquí a dos meses a ver que hago”, “¿Qué será de mis hijos cuando yo falte”, “ ¿Me elegirán a mi? O a esa inútil de Sonsoles?”, “¿Y que pasará si declaran la guerra?, ¿Me llegará el dinero a fin de més?,,?¿y cuando sea anciano?. Ejemplos de proyecciones espaciales serían “¿Qué estarán pensando de mi los de la oficina?”, “¿me habrán hecho ya la transferencia?”, “En ese club seguro que no me aceptan”, “Seguro que ahora están hablando mal de mi” etc. La misma estructura cerebral que nos distingue del resto de animales superiores dándonos cierta ventaja en la elaboración de proyectos, en la planificación de acciones para el futuro y en la anticipación de los sucesos para adaptarnos al medio con mayor eficacia, se convierte al mismo tiempo en uno de nuestros principales enemigos y en uno de los mayores obstáculos para llevar una vida mentalmente saludable. Cuando los grandes problemas reales desaparecen o se atenúan considerablemente nuestra mente muestra una obsesiva tendencia para crear estos problemas de la nada o basándose en argumentos nimios y que no resistirían un análisis mínimamente serio de la situación. Es como si el cerebro estuviera tan acostumbrado a las dificultades y al desánimo que no pudiéramos vivir sin ellos, como si realmente complicarnos la vida fuera una necesidad apremiante. Ni que decir tiene que estas proyecciones no sólo no suelen ayudar a resolver las dificultades sino que, muy al contrario, suelen ser la fuente de nuevos, numerosos y graves conflictos entre las personas. Analice con honestidad sus actuales problemas, aquellos que ocupan su cabeza en estos momentos, ¿cuántos de ellos puede considerar verdaderamente reales?, ¿cuántos de ellos provienen de proyecciones creadas por su mente de forma recursiva?. Es difícil entender la utilidad de estos fantasmas creados por nuestra consciencia y muy fácil reconocer el malestar y la inquietud creados por ellos, por tanto librarse de estas proyecciones o reducirlas al menos a un nivel racional parece algo deseable, ¿cómo hacerlo?. Aunque no puedo proporcionar ninguna formula definitiva para lograrlo (y que en todo caso sería distinta para cada individuo en particular), todo parece indicar que cualquier solución pasaría por un distanciamiento de nuestro propio yo que nos permitiera observarnos a nosotros mismos desde fuera, en una posición objetiva para, de este modo, coger las riendas de nuestra propia mente, identificar cuales son las proyecciones negativas que ésta está creando y eliminarlas o al menos atenuarlas para tener un mapa más coherente de la realidad y actuar en consecuencia y para nuestro beneficio. En otras palabras, hacer trabajar a nuestra mente para ponerla a nuestro servicio y no al contrario. Como siempre, me temo que la distancia entre la teoría y la puesta en práctica tenga la tendencia a parecer abismal, no siempre es fácil separarse de uno mismo. Dedicado a Maria Helena Viera da Silva.
Víctor, de mad:
Os aconsejo la lectura del libro de José Antonio Marina Anatomía del miedo: un tratado sobre la valentía en donde disecciona magistralmente esta sensación, en donde habla de la anticipación que se comenta en este artículo, de la capacidad de nuestra mente de autogenerar problemas o miedos y de infinidad de otras percepciones que tienen que ver con este post. http://www.elcultural.es/HTML/20061123/LETRAS/LETRAS19189.asp
Ignacio Lirio, de Gràcia:
Bueno, el tema tratado por la srta. Fraser es tan vasto que enseguida surgen multitud de puntos de concordancia y discrepancia, y el debate sería más propio de cafetín que de forito de internet. Pero a grandes rasgos: esas proyecciones negativas nos ayudan a estar siempre alerta y no entumecer nuestros circuitos neuronales necesarios para sobrevivir. Un cierto nivel de estrés es positivo en ese sentido. El solaz total nos llevaría a la patanería ! La sabiduría consiste en saber domar ese cerebro inquieto y relechero. Un apunte para Víctor: Empiezo a estar harto de los libros por encargo de J.A. Marina. El último Arquitecturas del deseo es infumable...
nani, de Chile:
Creo que es muy cierto y parte de esas proyecciones son parte de nuestros miedos y finalmente nuestros fracasos al crearnos un futuro negativo y no atrevernos nunca a realizar una acción. También creo que va de la mano con la procrastinación, puesto que postergamos algunas cosas importantes por miedo a encontrarnos con un resultado negativo y finalmente lo dilatamos tanto y nos pasamos tantas peliculas negativas en nuestra mente de ese episodio que al final, no cumplimos con el objetivo.
Ivoncha, de Bogotá:
Es difícil entender la utilidad de estos fantasmas creados por nuestra consciencia y muy fácil reconocer el malestar y la inquietud creados por ellos, por tanto librarse de estas proyecciones o reducirlas al menos a un nivel racional parece algo deseable, ¿cómo hacerlo? - dice el artículo Desactivando las emociones relacionadas a esa información, que al final termina siendo Miedo, hoy en día puede hacerse a través de técnicas como la Autoobservación Neutro Consciente, en donde a la Información se le Neutraliza la Emoción inconsciente relacionada, trabajando sobre el desbloqueo del Cerebro reptiliano, sobre las sensaciones del cuerpo.
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