Educación para la Madurez
por Pan_ama, publicado el
Mucho ha sido lo escrito en distintos medios acerca de la polémica asignatura obligatoria Educación para la Ciudadanía, que se imparte desde este curso en los colegios de España. Esta nueva materia, promovida por el gobierno (de izquierda) ha sido frontalmente contestada por la derecha en general y por la Iglesia Católica en particular. Este artículo se va a mantener lejos de dicha dicotomía, la cual está ampliamente documentada en numerosas referencias. Muy poca gente estará en desacuerdo en que la escuela debe ser un lugar destinado a la educación de los niños. Es la forma y los métodos de dicha educación lo que ya presenta disparidades. Las aulas de los centros educativos no deberían ser un foco de adoctrinamiento político, pero tampoco un simple vivero de futuros oficinistas, donde solo se va a grabar en las mentes de los niños matemáticas e inglés para que sean eficientes empleados. Todos los que aspiran al poder hegemónico en una sociedad, anhelan el control de la educación, suspiran por ser ellos los que moldeen a los votantes y consumidores del mañana, para así perpetuarse en dicho poder y cercenar cualquier posibilidad de cambio de tendencias. En esto no hay a penas distinción entre izquierda o derecha, entre religiosos o laicistas. Todos pugnan por moldear. Cuando es un bando el que está en el poder e intenta modificar los contenidos de la enseñanza para introducir sus postulados, el otro se rasga las vestiduras y demanda menos doctrina moral y más matemáticas, lengua o geografía. Es difícil oponerse a que se instaure en las escuelas de primaria y secundaria una asignatura que forme a un buen ciudadano, del mismo modo que sería ridículo que alguien se opusiera a reforzar la expresión hablada o escrita, las ciencias o cualquier otra disciplina. El problema obviamente son los contenidos, y quizá también el método. ¿Cómo se enseña a ser ciudadano? ¿Bastaría con mostrar las normas básicas de urbanidad, como se hacía antaño? ¿Hay que enredar a los niños en la telaraña del relativismo y los derechos humanos? No es sencillo. Supongo que es cuestión de prioridades. Y éstas vienen inducidas por las necesidades más acuciantes que tenga una sociedad en un momento dado. Yo creo que a día de hoy, en la Sociedad del 2000 al menos en España (quizá en Occidente en general) educar en la ciudadanía es una necesidad imperiosa. Pero si hay otra necesidad aún más urgente por resolver es la educación en la madurez. Cada vez más podemos observar como nuevos individuos alcanzan la edad adulta biológica sin a penas cimientos éticos sostenibles, sin una personalidad formada. Y ésa es la raíz de todo el torrente de catástrofes derivadas. El mal ser humano adulto es un mal ciudadano. El mal ciudadano forma malas sociedades. Las malas sociedades empobrecen a todo el mundo. Cambiemos el paradigma. Intentemos hacer el esfuerzo de partir de cero y empezar desde abajo, formando seres humanos íntegros, maduros cuando alcancen la madurez. Y esto empieza mucho antes que la escuela, y no acaba con ella. Un dicho sabio reza así: "el arbolito, desde chiquito". El entorno familiar y social de una persona desde el día que nace ha de dar lo mejor de sí para guiar a ese niño hacia la escuela. La escuela ha de formarle, sí, en matemáticas y literatura, pero también seguir tutorizando su crecimiento personal, que se realiza mediante la inducción de experiencias y su posterior correción y asimilación. Solo así podremos educar en la ciudadanía. Solo así tendremos auténticos ciudadanos que, además de que actuén colaborando para formar sociedades justas (y económicamente prósperas), siempre estarán a tiempo en la madurez de sentir el ímpetu del conocimiento y lanzarse a aprender idiomas, filosofía, física, biología, o invertir largas horas debatiendo sobre las cuitas del relativismo o los derechos humanos, en lugar de sobre fútbol o "famosos". Un mal ciudadano que se gesta desde chiquito es muy dificil de enderezar. Su patanería solo servirá para inducir un mercado que le ofrecerá productos para potenciar su estupidez, con la excusa de una perversa "demanda", completando un círculo vicioso que hipoteca nuestro futuro en todos los frentes. Un buen ciudadano es una buena persona. Una buena persona es algo más que alguien que sabe que tiene que dejar salir de un tren antes de entrar o lanzar un papel a la papelera. Es alguien que sabrá vivir siendo consecuente de sus actos, que no lastimará al prójimo, que será fiable como amigo, esposo, padre, cliente, socio, etc. Es alguien que podrá llevar una vida emocionalmente plena e intelectualmente estimulante, en lugar de vivir amargado sin saber mantener relaciones interpersonales o teniendo que recurrir a tratamientos farmacológicos o psicoterapéuticos para sobrellevar su atormentada existencia. ¿Educación para la ciudadanía? ¡Por supuesto! ¡Una vez sepamos educar a personas! Publicado el 08/Dic/2007
El repelente, de :
a penas se escribe junto, o sea apenas
patanata, de las pampas:
¿Qué clase de persona se desarrolla en un hogar con padres ignorantes, egoístas, consumistas, cobardes y crueles? Un patán.
antonio roman, de alicante:
grosso modo, estoy de acuerdo. Ahora bien, el objetivo prioritario es la reducción de la patanería porque al final es la sociedad de masa cargada de estupidez la que mueve el mercado, las costumbres, la gestión de la política....Los principios a veces los cambiamos para adaptarnos a la estupidez y sus exigencias. Es difiícil mantenerse íntegro con independencia de la orientación adquirida y el tipo de educación recibida, en una sociedad plagada de necios. Pero mucho me temo, que este tipo de reflexiones que viertes, se reduacan a un pequeño debate en una cafetería adecuada.
MCarolina, de AGP:
Antes de emitir ninguna opinión me gustaría disculparme por no tener un vocabulario tan exquisito como el que normalmente se utiliza en estos artículos, pero sí opinaré desde el corazón. Hablaré de mi experiencia como madre, y Pan_ama, comparto en la totalidad lo que dices en tu artículo. Pienso que si nos preocupáramos más en educar a nuestros hijos en el respeto a los demás y al propio, quizás aprenderíamos a ser mejores personas. Es cierto que en la sociedad actual el ritmo de vida practicamente no lo marcamos nosotros, y en ocasiones ni un reloj...pero si encontramos tiempo para tomar una copa con los compañeros de trabajo, o para ver ese programa de tv que tanto nos apasiona... por qué al llegar nuestro hijo a pedir ayuda para los deberes , p.ej, es fácil decir: más tarde, que ahora estoy cansado ? También conocí a alguien que decía el arbolito desde chiquito , él me crió y me siento orgullosa de sus enseñanzas... No soy perfecta, ni muchísimo menos, pero sí le dedico tiempo a mis hijas aunque sea restándolo de horas de descanso. Sigo su ejemplo. No sólo se enseñan matemáticas al ayudarle a un hijo, sino que le estás dando una clase de cariño, atención, y valores que se transmiten desde el calor familiar. No pienso que sea una utopía que actuando ya que el futuro de nuestros hijos, poniendo todos de nuestra parte, no sea el que se prevee: una sociedad consumista, egoista y agresiva... hagamos algo y no cometamos la patanería de decir: yo no puedo hacer nada... . El que algo quiere, algo le cuesta...
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