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observador (vigo), sobre el artículo La Patanería al otro lado":
"lo lamentable es que la organización de la sociedad está concebida para el patán y para soportarlo y ensalzarlo...."

Frederick Klamstein (Ar), sobre el artículo La Patanería al otro lado":
"¿Hay algún gobierno que no sea patán?..."

antonio roman (alicante), sobre el artículo La Patanería al otro lado":
"Me alegro mucho porque la serie sobre la patanería continúa. Creo que no puede cerrarse, debe permanecer abierta. ..."

La Patanería al otro lado

por Pan_ama, publicado el

Si tuvo la oportunidad de poder leer la saga de artículos sobre la Patanería, quizá tenga la sensación de que ésta es un coto exclusivo del común de la ciudadanía, y que es el individuo patán quien, en su rol de usuario de productos y servicios, concentra casi toda la cantidad de patanería que circula por ahí fuera. Nada más lejos de la realidad. En muchas ocasiones, la nefasta patanería se sitúa de forma persistente “al otro lado del mostrador”, es decir, de la parte a la que se le presupone que ha de ser eficiente. Quizá le sea más sencillo de entender si se ilustra con algunos ejemplos de la vida cotidiana:

  • En la cola de un supermercado, se puede padecer la patanería de la persona que tenemos delante. Sin embargo, ¿qué decir de cuando es el personal de caja el que se equivoca y no presta atención a su trabajo, o demora atendernos a cambio de conversar con un compañero acerca de naderías?
  • Cuando tenemos prisa y necesitamos dinero en efectivo, acudimos a un cajero automático. A menudo es desesperante comprobar como la única persona que tenemos delante es un patán incapaz de aclararse con la máquina, o intentando ejectuar operaciones sin sentido. Sin embargo, ¿qué decir de la infinidad de pantallas con información redundante que complican y demoran de forma innecesaria la operación con un cajero?
  • En un mostrador de atención al cliente de, por ejemplo, una estación de tren o autobuses; se da la funesta circunstancia de estar a punto de perder nuestro viaje debido a que el único cliente que tenemos delante es un patán que no sabe muy bien qué hace ahí o se dedica a montar un escándalo estridente a causa de un error suyo. Sin embargo, ¿qué decir de cuando aguardamos pacientemente nuestro turno por un motivo realmente justificado y cuando llega nuestro turno, encontrarnos con empleados que, o bien se ausentan a fumar, desayunar o peor todavía, nos cortan de manera abupta autocompletando nuestra petición con lo que ellos imaginan que queremos, equivocándose?
  • Mucha gente prefiere quejarse al aire lamentándose de una circunstancia desfavorable, culpabilizando al gobierno de algo cuya única responsabilidad es de ellos. Sin embargo ¿qué decir cuando es el gobierno quien comete patanerías de bulto, que cuestan dinero y disgustos a los ciudadanos inocentes, y que además deben no solamente pagarlas de sus bolsillos si no además, disculpar dichas molestias sí o sí?
  • ¿Por qué el suelo de un lugar donde la gente discurre con prisas y correrías, como es una estación de tren, está pulido y encerado a conciencia?
Al igual que hay una lista de categorías para clasificar la patanería común (estridencia, impaciencia, imprevisión, ERC, etc.) existe una análoga para la patanería que infecta gobiernos, productos de consumo y en general todo tipo de organizaciones. ¿Cómo reconocerlas? Es sencillo: siga atento a los artículos publicados en Society of 2000 ;-)

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