Antes de salir de casa...
por Pan_ama, publicado el
...con todo listo para ir a una manifestación, mejor invierte algo de tiempo en informarte todo lo exhaustivamente que puedas sobre el asunto de la misma y, aún más allá, conecta los puntos porque es posible que al final te estés manifestando de forma visceral precisamente en contra de aquellos en los que crees o apoyas. Esto puede suceder sobre todo si el motivo de la marcha tiene un trasfondo político internacional. Hace un mes aproximadamente, tuvieron lugar por muchas ciudades de occidente una serie de concentraciones en apoyo a los monjes budistas que se habían alzado en rebelión contra la junta militar que gobierna Myanmar (Birmania). Pude asistir a una de estas concentraciones en calidad de observador -me topé con ella por la calle- y allí pude identificar aproximadamente el perfil de los manifestantes. Dejando a un lado a unos pocos monjes budistas que la encabezaban, cuyo motivo para estar allí parece obvio, y los snobs urbanitas cuyo aburrimiento y soledad cósmicos les hacen apuntarse a un bombardeo, en general dicho perfil se ajustaba bastante al del progre/pacifista anti-Bush, anti-EEUU que tuvo su momento de esplendor durante las manifestaciones contra el advenimiento de la guerra de Irak.
Se puede deducir que dentro de su buena fe y sus buenos deseos, esta gente protestaba contra el totalitarismo del gobierno militar birmano. Pero, ¿sabían realmente que estaban apoyando moralmente los objetivos geoestratégicos de EEUU, su "satán" particular?
Dejando a parte una minoría de militantes comprometidos, la mayoría de la gente sale a manifestarse a partir de un impulso emocional, es decir, "en caliente". Cuando se trata de algo que sucede a miles de kilómetros de distancia, el estímulo que dispara dicho impulso ha de proceder de los medios de comunicación. Cabe recordar que lo que consumimos a través de la pantalla del televisor son fragmentos distorsionados e incompletos de la realidad, ya sea intencionadamente o no. La represión del ejército birmano contra los monjes budistas realmente no es un hecho especialmente destacable si tenemos en cuenta los centenares de represiones brutales que autoridades de todo el mundo ejercen contra su población. ¿Por qué entonces ese éxito de convocatoria en este caso en particular?
Si uno investiga el histórico de noticias (las que no generan titulares por lo general) respecto a este tema se puede comprobar cómo Birmania se ha convertido en los últimos años en uno de los frentes de la particular nueva Guerra Fría que EEUU intenta provocar con China. Esta guerra fría, aunque pudiera parecer inevitable, creo que es totalmente innecesaria y perjudicial para la humanidad en su conjunto. Sin embargo no es la primera ni la segunda vez que EEUU actúa como provocador de peleas. Recordemos Japón en los años 30. China apoya a la junta militar que gobierna Birmania, país con abundantes recursos naturales por explotar y una situación estratégica importante. Para EEUU, supone un lugar donde parar los pies a la expansión del gigante asiático, como en su día lo fue Vietnam para la URSS. Es pues, un nuevo frente. Vista la escasa efectividad de las intervenciones armadas directas, se prefiere azuzar las rebeliones internas. Por eso el enfoque desmesurado de la rebelión budista en Birmania era interesado, y hasta los manifestantes más rojos han picado el anzuelo. Los repentinos parabienes de Bush para con el Dalai Lama se circunscriben también dentro de esta estrategia de irritación a Pekín.
Más casos: relacionado con el relativismo que tanto nos invade: desde occidente se suele denostar cualquier gobierno islamista que emerja en el mundo. Cuando EEUU sobornó a los señores de la guerra afganos para derrotar a los talibanes, todo occidente se congratuló de ello. Nuevamente la progresía se tuvo que morder la lengua y no criticar a la maquinaria militar estadounidense por su intervención, ya que descabezaba un régimen que se habían hartado de criticar. Ahora las mujeres podían ir sin burka y los hombres afeitarse la barba y escuchar música. Todo era fantástico. Dejando a un lado el espinoso asunto de que está por ver si los talibanes están derrotados y eliminados (está lejos de ser así), ¿es occidente la solución ideal frente a los gobiernos islamistas? Veamos qué pasa en Somalia: ese país fantasma desde hace años del que nadie se acuerda: ni los manifestantes progres ni el Pentágono. Miento: el Pentágono sí se acuerda, aunque sea de una forma patética. Desde que los marines de EEUU huyeran despavoridos del caos Somalí dejando tras de sí un lugar sumido en la guerra y el desgobierno, dicho rincón de África se ha convertido en un desierto donde rige la ley de la selva y es el paraíso de cualqueir forma de delincuencia. La que más ha florecido es la piratería. Sí, ha leído bien, la piratería. Y no me refiero a la venta ilegal de DVDs, me refiero al asalto y secuestro de barcos en alta mar. Las aguas que rodean Somalia se han convertido en un peligro para cualquier navío que las atraviese. Desde las incontroladas costas de Somalia parten barcazas con piratas fuertemente armados y preparados que secuestran cualquier barco que se les antoje, incluyendo cruceros repletos de boyantes turistas occidentales. El los últimos meses, estos actos se han disparado, ante la impotencia de la marina de EEUU que son los únicos que patrullan la zona tratando de imponer alguna ley. Sin embargo, antes esto no era así. ¿Por qué? Precisamente hace unos meses tropas de Etiopía entraron en Mogadiscio, capital de Somalia, para derrocar a un autoproclamado gobierno islamista, que controlaba al menos la capital y algo de territorio. Un gobierno islamista en un país sin ley no es lo más interesante para combatir a Al-Qaeda que digamos. Así que Etiopía hizo su papel de "tonto útil" y se le convenció de que ese gobierno iba en contra de sus intereses, y mandó a sus soldados a restaurar un gobierno "laico", que ahora ocupa un poder precario que a penas se circunscribe a algunos barrios de la capital. Nuevamente occidente se congratuló del "éxito" de la operación. Pero como resultado ahora Somalia es todavia más caótico y más paraíso de la delincuencia que antes, puesto que el malvado gobierno islamista combatía la piratería, y mandaba soldados islámistas a detener incluso acribillar a los piratas que diezmaban las flotas que pretendían dirigirse de Asia al mediterráneo. Ahora, con el nuevo vacío de poder, los piratas hacen su Agosto y ni la Navy puede pararlo. ¿No sería preferible pues, haber dejado al gobiernos islamista? ¿No hubiera sido mejor haber dejado a Saddam Hussein? Vemos que al final, todo es relativo... Así que, amigo/a lector, antes de maltratar el gaznate gritando consignas a favor o en contra de, infórmese, lea diferentes medios y fuentes, y sobre todo, piense, piense... y conecte los puntos. Quizás al final caiga en un océano mediocre de relativismo y decida quedarse en casa en posición fetal. O quizá no...
[Nota del autor: a pesar de contar con numerosas referencias a artículos de ahora y del pasado relacionados con los hechos que se explican en este artículo, he decidido no incluir sus enlaces de manera expresa, pues induciría una distorsión en la lectura. Prefiero que sean ustedes los que libremente busquen la información adicional necesaria para corroborar o descartar lo que aquí se ha dicho]
[publicado el 02/10/2007]Añadir mi opinión: