El misterioso lugar donde siempre llovía
por Pan_ama, publicado el
Existen métodos alternativos a la prensa basura para descubrir en lo cotidiano lo que se viene en llamar "Noticias insólitas". Un buen ejemplo es estar pendiente de forma perseverante de algunos rincones poco convencionales de la web.
Yo acostumbro -por deformación vocacional- a combinar la información de la previsión meteorológica de los medios de comunicación convencionales con datos en bruto proporcionados por organismos oficiales y con la observación directa del cielo desde mi ventana. Una de las herramientas que utilizo con más frecuencia es la imagen de radar de mi región, que permite ver dónde llueve y con qué intensidad. Esta imagen se actualiza cada 10 minutos, así que mientras uno desayuna puede adivinar aproximadamente si le tocará un chaparrón encima de la cabeza o podrá gozar de los rayos del sol calentando las orejas. Al final la consulta de la imagen del radar se convirtió en un hábito más, como lavarse los dientes o hacer un pis. br>
A fin de cuentas, más allá del acierto que uno le eche a su interpretación, dicha imagen es un patrón de manchas de colores sobre un mapa. Y como el cerebro humano está diseñado para aprender a identificar patrones, incluso en los posos del café, pronto me percaté de que casi siempre había manchas indicativas de lluvia exactamente el mismo punto del mapa, un área de unos 20 kilómetros cuadrados, limítrofe entre las comarcas de Bages y Anoia, donde siempre, doquiera que comprobara el radar de lluvias, y fuese cual fuese el pronóstico para el resto de la región, había una manchita. Al principio no pasó de ser un mero chiste, una tonta coincidencia. Pero día tras día, así fuera lluvioso, tormentoso o simplemente algo nublado, la persistente mancha seguía allí, en ese punto en concreto. Ahí empezó a cobrar protagonismo e intenté localizar dicho lugar en un mapa ampliado, en busca del pueblo donde siempre llovía. Pero resulta ser una zona con poca densidad de población, quizás algunas casas rurales o urbanizaciones al uso. Pero ningún reportero de Antena 3, ningún redactor de “Que!”.
Es el lugar ignoto donde siempre llueve y no hay nadie para disfrutarlo. Respetemos su singularidad, su fama espúrea, su intimidad ermitaña. Y nosotros sigamos descubriendo las noticias directas desde la fuente: la realidad.
Para conocer más:
Aquí se puede consultar en vivo la última imagen del radar
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