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(), sobre el artículo La patanería: Resumen":
"Gerti silenciosa del fuego, de, dijo: A un patán así, solo se le puede amar en silencio, sin esperar nada y en libertad…. ..."

Burbujadefuego (Magma), sobre el artículo La patanería: Resumen":
"Está bien que se remarque que los despistes no son una excusa para eximirse de faltas cometidas al respeto ajeno. Precisamente el despistarse trae con..."

La patanería: Resumen

por Pan_ama, publicado el

A lo largo de los siete artículos que han compuesto la saga sobre el tema de La Patanería, se han repasado algunas de los signos externos del patán, con la finalidad de que nos sea más fácil identificarlos entre la muchedumbre, cuando no identificar a ésta misma por entero. La figura del patán es tan frecuente, sobre todo en las grandes ciudades, que no cuesta demasiado esfuerzo detectarlos. El patán es impaciente sin motivo, estridente en sus modos, tiende a ocupar más espacio del que le toca y por eso resulta molesto en las aglomeraciones. Es torpe por su falta de previsión, pregunta cuando es innecesario y calla cuando debería intervenir. Es imposible mantener un diálogo con él, puesto que se bloquea en sus creencias absurdas, y considera una ofensa cualquier movimiento hacia otras posturas que no sean su rancio enroque. Es crédulo y no tiene una opinión madurada de nada, todo es por imitación de patrones más o menos naïf. Pero no toda la patanería es extrema o está concentrada en todas sus vertientes en un solo individuo. Todos somos algo patanes en algún momento u otro, en cualquiera de sus formas. Eso no nos convierte en patanes de base, pero no es algo de lo que uno debiera sentirse orgulloso. Aún así, algunas formas digamos "leves" de patanería, despiertan cierta comprensión, cuando no simpatía y chanza. Un ejemplo sería el despiste. No nos debiera resultar extraño el hecho de que alguna vez hayamos justificado alguna patanería diciendo "es que soy muy despistado", a lo que en no pocas ocasiones nos habrán respondido con condescendencia o incluso con una sonrisa que sirve de absurdo premio a nuestra conducta. El mensaje es "ser despistado es tolerable, incluso tierno". Quizá sea por la fama -justificada o no- que los grandes genios tenían de ser despistados. No considero que haya que celebrar el despiste. Tampoco condenarlo severamente. Simplemente hacer notar que es un defecto que se debe luchar por corregir. A menudo el despiste es la raíz de un pequeño o grande cataclismo, individual o colectivo. No debiera tener el prestigio social que ahora goza. En resumen, no ser un patán no significa ser un alguien que posee una agilidad o habilidades extraordinarias. No ser un patán debería ser un objetivo vital en sí mismo: un principio a observar en el ejercicio de la ciudadanía madura. Una base a partir de la cual poder moldearnos como seres con entidad propia y convertir nuestra existencia de una mera estadística, a una vida digna.

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