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"No estoy de acuerdo contigo, Pan_amá, según tú no habría casi motivos para iniciar una conversación, pues si preguntas: -¿Van de vacaciones? al ver a..."

Jose (Malaga), sobre el artículo Patanería (III): Preguntar...o no.":
"Creo que no es fácil llegar a definir características de la personalidad del individuo en pocas lineas es mas profundo de lo que parece y se puede lle..."

Tau (Machu Pichu), sobre el artículo Patanería (III): Preguntar...o no.":
"Sin duda, Pan_amá, discrimino cuando una avalancha de interrogatorios se hace innecesaria y cuándo este hábito de preguntar procede del natural espíri..."

Patanería (III): Preguntar...o no.

por Pan_ama, publicado el

Siguiendo con esta saga de artículos sobre la patanería, ahora le toca el turno a la Interrogación Compulsiva (IC) y la Timidez. Estas formas de patanería no suelen ser tan escandalosas como otras que hemos descrito anteriormente o que describiremos a continuación, sin embargo, puede ir combinada con cualquier otra, lo cual las hace más notorias. En cualquier caso, seguramente nos sonarán de haberlas presenciado en más de una ocasión, cuando no haberlas experimentado en carne propia. La Interrogación Compulsiva (IC): consiste en delegar la responsabilidad de informarse por uno mismo y delegarla en el prójimo, al cual se bombardea a preguntas. Existe un dicho que reza: "Lo importante no es saberlo todo, si no conocer los teléfonos de quienes lo saben". La interrogación es una herramienta necesaria y fundamental para la construcción de la personalidad. Es la piedra angular de la educación, en su sentido más amplio. Pero, como todo, su abuso la desvirtúa. Es frecuente ver esta actitud de I.C. en las escenas más cotidianas. Al conducir por las calles de una ciudad desconocida, en lugar de ser previsores y preparar la información necesaria para llegar a nuestro destino de forma fácil y eficiente, lo relegamos todo a simplemente saber llegar hasta allí y luego preguntar a diestro y siniestro. En el transporte público, no invertimos tiempo en leer los múltiples letreros de información sobre las líneas, paradas, direcciones, etc. En su lugar, esperamos un autobús leyendo naderías o mirando detenidamente el vuelo de las moscas, y una vez llegado el momento, abrasar a preguntas al conductor del autobús o a otros viajeros; a menudo sobre información obvia que figura en carteles que están justo encima de nuestra cerviz. Solamente en el caso -más frecuente de lo deseado, por desgracia- de que la señalización de "autoayuda" en un lugar sea confusa o insuficiente, se impone reflexionar sobre qué preguntar, y quién será la persona más indicada para hacerlo. Pero resulta que a la hora de la verdad, en lugar de hacerlo, uno se inhibe de ello, como se ve en el caso de la Timidez. Así mismo, la I.C. también se puede dar en escenas más hogareñas. Ver que alguien en tu casa se levanta, toma su abrigo y su paraguas y preguntarle: "¿Ya te marchas?", o ir a ver a un enfermo grave al hospital y espetarle "¿Cómo te encuentras?" también serían casos de preguntas compulsivas, aunque lindan con esa otra gran categoría llamada Retórica. La I.C. está relacionada con la holgazanería, con estar acostumbrado que sean otros los que nos resuelvan nuestros problemas, con la falta de costumbre de buscar nuestros propios recursos para sobrevivir. Ahora bien, es igualmente patán el polo opuesto... La Timidez: aplicado al caso anteriormente expuesto, del mismo modo que hay personas que todo lo preguntan sin preocuparse de nada más, existe la figura del tímido, que nunca pregunta absolutamente nada, y que prefiere sufrir en silencio sus cuitas debidas a su ignorancia. En situaciones similares en las que se presenta la IC, un tímido nunca pregunta, prefiere perderse y padecer sus consecuencias. Cuando lo más sencillo es requerir ayuda del prójimo para encontrar una información, ubicarse, etc... prefieres hacerse a un lado y consultar sus propios recursos aunque sean insuficientes o equivocados, agobiarse para finalmente bloquearse y escoger la decisión equivocada. Es otra forma de patanería. Otro ejemplo sería el del alumno que tiene miedo a preguntar dudas en clase por temor a que su cuestión sea ridiculizada por el resto de compañeros por simple. Este miedo absurdo provoca que no se aprenda bien y conduce al fracaso. En resumen: hay que preguntar, pero cuando realmente hace falta, en lugar de descuidar nuestra propia formación y previsión para luego delegarla en terceras personas que nos salven el día. Próxima entrega sobre patanería: Autodefensa y Enroque Absurdos.

COMENTARIOS:

Tau, de Omega:

No estoy de acuerdo contigo, Pan_amá, según tú no habría casi motivos para iniciar una conversación, pues si preguntas: -¿Van de vacaciones? al ver a la gente con maletas ya estamos cayendo en la patanería.....por Dios! ...Hay que buscar siempre un interés que nos permita la comunicación, y preguntar sobre un trayecto es una buena forma de entrar en contacto con gente que apenas conocemos y empezar a sentirse acogidos por el nuevo entorno. Yo desde luego seguiré prefiriendo la guia parlansa a la de campsa ; )

Jose, de Malaga:

Creo que no es fácil llegar a definir características de la personalidad del individuo en pocas lineas es mas profundo de lo que parece y se puede llevar a confusión algunos preguntan por comodidad,otros para poder comunicarse y poder escuchar su voz sin hablar solos etc ..como verán es muy difícil de juzgar al ser humano te arriesgas a que si sos crédulo puedas viajar en linea contraria a la que deseas en fin todo un tema .No creo que el tímido sea un ignorante,todos de alguna manera pagan precio ,a veces la persona reservada puede pasar por tímida y el extrovertido puede llegar a ser un tímido con una auto estima baja que lo lleva a comportarse de esa forma .En fin creo que para opinar sobre el tema hay que analizar la situacion y el contexto en que se dan .

Tau, de Machu Pichu:

Sin duda, Pan_amá, discrimino cuando una avalancha de interrogatorios se hace innecesaria y cuándo este hábito de preguntar procede del natural espíritu de curiosidad que invade a muchas personas, lo cual las mantiene en constante interacción con el medio. Además puntalizo algo que creo estarás de acuerdo conmigo, en que muchas informaciones que creemos correctamente reflejadas en guías o libros de viajes con direcciones de hoteles, restaurantes, etc no tienen nada que ver con la opinión de la gente que habita en el lugar, pudiendo resolver más de un equívoco, pero claro, si pensamos taaaaaanto antes de preguntar seremos víctimas de la publicidad que nos han vendido de nuestros destinos, sin cotejarlo con la gente de a pie, eso sí, con amabilidad y sin saqueo ni bombardeo de avallasamientos al prójimo, respetando el límite de la ayuda con la del abuso. Estoy contigo en que todo tiene su equilibrio, ni la desinhibicion total ni la represión absoluta. ; )

Pan_ama, de Las Termópilas:

Tau, creo que en este artículo se da a entender que el preguntar en sí no es un acto de patanería, si no el hacerlo de forma indiscriminada o acompañado de estridencia. Por otro lado, también se critica la actitud contraria, el preferir vivir sumido en cuitas de forma silenciosa, sin preguntar o pedir ayuda, por timidez u orgullo. Existen múltiples formas de iniciar una conversación sin necesidad de ser ingeniosos de la muerte pero tampoco echando mano de clichés facilongos. Se trata, simplemente, de realizar la tarea de pensar antes de actuar.

RG, de Barcelona:

La timidez , es una enfermedad , no un ignorante;e la sensaciñon de cohibición,falta de confianza e inseguridad ante otras personas , en mayor medida si son desconocidas, puede afectar tanto a jóvenes como a adultos , aunque es más habitual en la adolescencia , cuando se entra en una nueva vida social y comienzan las primeras relaciónes con el sexo conterio; los adultos suelen sucumbir a ella al encontrarse en situaciones inesperadas o en presencia de superiores u otras personas a las que quisieran crear una opinión favorable .

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