Living la vida "low cost"
por El_de_siempre, publicado el
Creo que sin duda una de las características que identifica el estilo de vida de la sociedad de hoy en día es la caída en picado de un valor: el de la calidad. Ésta triste pérdida no es un hecho aislado, hay que entenderla dentro del contexto de la falta de valores de referencia, y del nuevo estatus del ciudadano medio de hoy, bloqueado por empleos-basura e hipotecas-basura y que vive inmenso en el gran supermercado del “low cost”. En este mismo contexto se entiende un nuevo lifestyle, donde impera lo mediocre. En el ámbito del consumo, ha arraigado la creencia de que ya no hay que pagar por escuchar música o ver películas. Se descargan de forma gratuita, ilegal y sobre todo, automatizada. Sistemáticamente se exprime el ancho de banda de la ADSL del hogar (hoy por hoy, electrodoméstico de los más imprescindibles) para acumular películas de estreno grabadas “à la screener”, cuya calidad audiovisual es terrible, y que probablemente se acaban por no ver; pero que proporciona el placer de poseer en casa lo que se está proyectando en el cine, y se pavonea de “no pagar” más entradas de éste. A la hora de acaparar música o películas pirateadas, no se sigue otro criterio más que la consulta de la cartelera semanal, o el “Top 10” de la radio. Es el consumo por el consumo. Con las compañías aéreas de bajo coste sucede algo similar. Se viaja en avión “porque es barato”, a lugares donde realmente nunca se planeó viajar y que a penas se conocen, pero que en la lista de destinos aparecen a precios muy bajos. Y se viaja con incomodidades, desde aeropuertos lejanos, colapsados y sin servicios, y se escogen albergues baratos con molestias varias. Pero de nuevo lo importante consiste en acumular, en acaparar viajes y centenares de fotografías de calidad ínfima en otras tantas tarjetas de memoria. Eso sí, en cuanto uno de estos vuelos de bajo coste falla (lo cual es frecuente), viene la indignación, las manifestaciones con poco sentido del ridículo y el consabido “¡Maaanos arriba, esto es un atraco!” En el ámbito laboral, la cosa no es mejor. Se aceptan cada vez condiciones más desfavorables, se sostienen ambientes de trabajo degradados porque la dependencia económica es tal que no hay sitio para el desempleo (ya que siempre el nuevo empleo tendrá condiciones aún peores). En el ámbito de las costumbres, también impera el “low-cost”. El bajo coste energético, en este caso. No se saluda, no se lee, no se visita a los ancianos, no se deja salir primero en el tren, no se va a votar... y eso lleva a una socierdad “de perfil bajo”, donde todo es de calidad mediocre, donde en lugar de imperar el afán por mejorar el entorno y a nosotros mismos, por invertir tiempo y esfuerzos en la búsqueda de algo que realmente nos guste y que se pueda disfrutar de forma plena y perdurable, en lugar que de forma efímera y banal. Porque valga aquí el tópico “al final lo barato sale caro”... Vida “low cost”, vida “high unhappiness”.
Pepa, de :
No creo que sea una caida en picado de la calidad, puesto que la calidad es lo que esperamos, y qué esperamos por ejemplo de un vuelo en una compañia de bajo coste?
Burbujadefuego, de Rep. Dominicana:
Lo que más me llama la atención bajo todo este trasfondo es la realidad de los que fabrican en condiciones inhumanas para conseguir a precios bajisimos productos que puedan competir con otros de alto coste en el mercado. La falta de conocimiento acerca de la miseria que rodea tanto unos productos como otros, deberíamos comprar también no sólo buscando calidad o buen precio, sino también descubriendo si tras ellos hay explotación humana.
El_de_siempre, de Donde_siempre:
Twato, creo que no entendiste la esencia de este artículo y quizás de ahí tu reacción ante el mismo. Obviamente no se critica a quien tenga una posición económica miserable, nada más lejos que eso. Más bien se habla de la ideología low-cost (término que transcribo con permiso de un artículo del mismo nombre publicado ayer en El País ), en la que la sociedad pasa a ser un inmenso mercadeo de productos que no necesitábamos pero que ahora hay que consumir por el sólo hecho de que se ponen delante de las narices a bajo coste. Y al final ha pasado a ser una filosofía de vida, no es que se renuncie a una calidad delicatessen , que de todos modos siempre tendrán acceso a ella unos cuantos, si no que todo pasa a ser barato en el sentido amplio de la palabra, todo es malo, y la calidad ínfima es el nuevo estándar, no solamente aplicado a los productos del consumo, también por ejemplo a los salarios. Y esto es indpendiente del poder adquisitivo de cada quién.
twato, de bilbo:
Eso es porque seguimos confundiendo valor y precio , de todas maneras el que mira la calidad ( supongo que te refieres a los productos caros, no standarizados ), son aquellos que la mayoría no puede permitirselo , salvo honrosas excepciones ( momentos especiales ). En serio, ¿ qué criticas? que la gente se compre unas zapatillas piratas porque no puede con unas nike , que el joven se compre un piso de estructura antigua porque no llega a mas, q coma arroz y pasta que mas económico, y no deguste todos los dias merluza y chuletillas,... pero tu tio, de que vas? Cada uno vive el nivel de vida que puede permitirse, y encima quieres que en su miseria se sientan culpables.
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