La mayoría de la gente es buena...
por Pan_ama, publicado el
A menudo, tras una de esas charlas de café, copa y puro en las que cada contertulio pretende imponer sus tesis para arreglar el mundo; se nos puede tachar de catastrofistas, pesimistas o exagerados por la forma de referirnos al lamentable estado de la sociedad en la que vivimos. La mayoría de veces se suelen apaciguar las conclusiones con alguna que otra frase-cliché , del tipo "Bueno, pero la mayoría de la gente es buena persona..." o similar. Ciertamente, coincido con esta última idea. No dudo de la buena fe de la mayoría de las personas. Sin embargo, como argumento para temperar malos augurios sobre la marcha de la sociedad, me parece inválido. ¿Por qué? Pues simplemente porque los efectos de la bondad-maldad son tremendamente asimétricos. En una colectividad, una pequeña cantidad de individuos mal comportados es suficiente para que el estado generalizado sea malo. Y de forma inversa, para contrarrestar un mal comportamiento es necesaria una dosis de bondad varias veces superior. En el lenguaje de los ejemplos, se podría decir de la siguiente forma:
- En una autopista donde miles de coches circulan de forma ordenada, basta un solo kamikaze en sentido contrario para provocar una cantidad de maldad muy considerable
- En una sala de conferencias con decenas de personas escuchando atentamente de forma silenciosa, un simple agitador es suficiente para malograr el evento.
neófita, de :
Ok, está muy bien lo que dices, pero de que sirve que digas lo que ya todo el mundo dice, de nada me sirve saber que Bin laden es un asésino, de nada me sirve que un kamikake puede arruinarme la vida, la cuestión es que hacemos para que eso no vuelva a ocurrir. Ahi es donde tenemos que hacer himcapie, porque está claro que no siempre conseguimos veladas interesantes y sin ser interrumpidas por algún gracioso, pero algunas veces si se dan, o somos capaces de en un momento dado, echar a esa persona para que el resto de la gente disfrutemos de la velada. Creo que donde hay que atacar, en el que hacer, quedarnos con los brazos cruzamos y comentarlo, no es más que demagogia.
Neófita, de Murcia:
Gracias por la aclaración, ahora entiendo mejor lo que querías decir, con explicarse es suficiente, sobran las comillas. Deberías escribir un articulo sobre las connotaciones de las comillas.
Benet, de Mataró.:
Opino que en cierta manera es cierto lo que el artículo explica, es más también hay un dicho que dice que todo se pega menos la hermosura , lo cual es bien verdad, ya que a veces para defenderte de esas malas prácticas sociales tienes que emplear armas similares a las que emplean contigo. No es que quiera ser catastrofista, pero creo que una de las características emocionales por las que más se rige nuestra conducta hoy en dia es por la DESCONFIANZA, y es que pas vale ser precabido...
Pan_ama, de Barcelona:
El qué hacer en cada caso, merecería un debate a parte, neófita . Lo que se viene a decir aquí es que a menudo se censuran ciertas críticas a la sociedad tachándolas de catastrofistas solo porque no se tiene la conciencia o la percepción de que ese mal esté por todas partes, ya que se tiende a olvidar pronto y a habituar también pronto las conductas nocivas, y en seguida regresamos a nuestra percepción habitual de que la gente en general es buena , pues casi siempre recordamos en primera instancia a nuestros familiares y amigos que apreciamos. En resumen, que para afirmar que una colectividad padece de algún mal, no es necesario que la mayoría de la gente de esa colectividad lo sea, ni siquiera una minoría abultada, a veces un pequeño umbral es suficiente para que un suceso puntual se convierta en un mal enquistado.
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