¡Que alguien haga algo!
por Pan-ama, publicado el
Que alguien haga algo!
Hay en nuestra sociedad numerables frases-cliché, de esas que se emplean de forma socorrida en innumerables ocasiones, haciéndonos el gran favor de no tener que pensar para crear unas de nuestra exigue cosecha. Una de ellas sale a la luz siempre que estamos ante una situación de "emergencia ajena", ya sea en vivo o a través de la televisión.
Esa frase socorrida es: "¡Que alguien haga algo!". Situaciones en las que se puede oir son múltiples, a saber:
- Vamos por la calle y de repente hay una persona tendida en el suelo, totalmente K.O. Quizás unos pequeños cuidados, pequeños auxilios, harían una gran ayuda... en su lugar, se apelotona alrededor un túmulo de gente curiosa y con cara de espanto. "¡Que alguien haga algo!" exclama alguna de las personas que, acto seguido, sigue expectante.
- Estamos sentados en la mesa del salón, dispuestos a hincarle el diente a nuestra tortilla de patatas, cuando en televisión aparecen decenas de inmigrantes ilegales ahogados en alta mar. Ante este panorama, exclamamos: "¡Que alguien haga algo!"
Esta frase es la verbalización de nuestro sentimiento de impotencia generalizado, pero me parece bastante absurda. En el caso de que realmente nosotros o alguien que está al alcance pueda hacer algo al respecto, ¡hagámoslo, sin más!. Si no está en nuestra mano hacer nada sobre el asunto, resignémonos y meditemos sobre el asunto en silencio. Decir ¡que alguien haga algo! me parece más bien pobre, es la abreviatura de "que alguien que no sea yo haga algo que me quite esta carga moral de encima". Denota el individualismo y la fragilidad que imperan a mi entender en la sociedad en la que vivimos. En su lugar, ¡haz algo! hagamos algo, solo o en mancomunidad, pero si algo está a nuestro alcance, no pasar a la acción es imperdonable.
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