Realidad Internacional
por Pan_ama, publicado el
Últimamente en el panorama político español se viene oyendo frecuentemente el eufemismo "Realidad nacional", para referirse a la nueva fragmentación del Estado Español. Unos lo emplean para justificarse ante su electorado lo bien que han lidiado al toro "nación", que levanta ampollas. Otros lo usan en su beneficio argumentando que han conseguido el reconocimiento como nación de su terruño. Creo que estos planteamientos, aunque nuevos, me parecen totalmente anacrónicos y alejados de la realidad. ¿Cuántas realidades existen?. Si enfocamos el microscopio al caso particular de la comunidad autónoma de Cataluña, ¿se la puede llamar toda ella "realidad nacional"?. ¿Cuántas "realidades nacionales" coexisten dentro del territorio de dicha comunidad?. En el caso de que se reconozca dicha realidad, creo sinceramente que debería a su vez ser sometida a un proceso de cirugía-fragmentación propio. Para empezar, habría que, paradójicamente, excluir de esta supuesta nación a su capital, Barcelona. ¿Por qué?. Porque Barcelona ha trascendido su supuesta realidad de "capital de terruño" para convertirse en lo que podríamos llamar una Realidad Internacional. En el mundo del siglo XXI las estructuras nacionales ciertamente están cayendo en desuso, y estamos volviendo a mi entender a las antiguas polis griegas. Más que hablar de Estados Unidos, China, España, Cataluña... empieza a tener más sentido hablar de San Francisco, Shanghai, Madrid o Barcelona. Una "realidad nacional" catalana debería para empezar cambiar su ciudad capital (a saber: Manresa, Girona, Vic...) para ser consecuentes con una nación culturalmente homogénea. La diferencia entre metrópolis como Barcelona y los territorios adyacentes que los contienen es cada vez más notoria. Si bien Cataluña es una región claramente diferenciada con lengua propia, costumbres, cultura popular etc., Barcelona ha pasado a ser una "Gran Ciudad del Mundo", una polis olímpica donde, los castellers, sardanas y bastoners no son más que una manifestación cultural más integrada en un océano de ciudadanos de todo el globo que viven, trabajan o pasean por ella, por una ciudad donde ya se escucha hablar en decenas de idiomas distintos. Barcelona ha trascendido pues a cualquier realidad nacional/provinciana y ha pasado a ser una Realidad Internacional, por lo que no tiene sentido que sea la capital de un nuevo micropaís, sería un contrasentido. La realidad nacional que algunos iluminados pretenden construir sería más bien una realidad comarcal, de boina (en este caso "barretina"), que caminaría en dirección opuesta a la del resto del mundo moderno. Cabría, pues, actualizar los planteamientos y las mentalidades y pensar en articular nuestra porción del globo de una forma más realista e inteligente.
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