Porqué es inviable una Revolución Tuitera
por @ignaciolirio, publicado el publicado el 06/04/2011 18:32:23
Anda estos días el Twitter revolucionado con iniciativas que buscan encender la chispa de la rebelión social y liderar una revolución colectiva que desemboque en una profunda transformación social, al estilo de las ocurridas recientemente en Túnez y en Egipto. La inédita y desastrosa situación económica actual del país (España) junto con la asombrosa incapacidad e incompetencia de sus dirigentes políticos, vendidos descaradamente a los poderes financieros, ha sembrado entre la gente unas ansias de reacción que buscan alguna salida.
La realidad es bien distinta: a pesar de que muchos de los parámetros sociales están en niveles explosivos y sin precedentes (el paro, los precios, etc.) la parálisis y la desmovilización es un efecto también inédito que deja perplejo al más escéptico de los analistas. Incluso a escalas temporales recientes: hace un par de años el precio de la gasolina subió hasta un nivel menor que el actual y hubo huelgas salvajes en el sector del transporte que dejaron desabastecidos muchos supermercados. Actualmente no se escucha ni un remoto rumor de movilización, estando la situación mucho peor.
Ante esta perplejidad, muchos ciudadanos a título individual claman en esa especie de panaceas universales llamadas las Redes Sociales el consabido grito de "¡Que alguien haga algo!". Así, la estrella de estas redes, Twitter, se ha llenado de iniciativas que, a golpe de palabra clave ("hashtag") como por ejemplo #nolesvotes o #twitternacion pretenden prender la mecha que haga que las masas reaccionen, salgan a las calles y retomen el poder del pueblo… o si no "que hagan algo".
Dichas iniciativas, aunque parten de un buen fondo, no tienen otra estación de destino que la del Fracaso. Pecan de no saber interpretar la sociedad actual, o de querer extrapolar alegremente los casos de éxito de otras sociedades muy diferentes a la nuestra.
¿Por qué es inviable una revolución social, "tuitera" o no?
Vivimos en una crisis provocada por un "Crash" en la Información. Como menciona Max Otte en su libro de título homónimo, la actual crisis financiera es una consecuencia y no una causa. Es la consecuencia de una crisis en la Información. El exceso de información en el que vivimos inmersos a todos los niveles provoca un estado de desorientación, de "shock" que hace que cada vez menos gente sepa exactamente qué debe hacer, hacia dónde debe ir o cómo debe actuar. En consecuencia, los comportamientos colectivos, las reacciones al únisono, son cada vez más infrecuentes.
Como bien dice Stéphane Hessel en su exitoso libro "¡¡ Indignaos !!", en su época (Segunda Guerra Mundial) la juventud sabía claramente quién era el enemigo. En este caso, el fascismo representado por Hitler o Mussolini. Ahora no se sabe muy bien contra quien apuntar o disparar. ¿Los bancos? ¿Los sindicatos? ¿La codicia de la gente? ¿la izquierda? ¿la derecha? ¿Los gobiernos? ¿China? ¿India? ¿Los masones? ¿EEUU?...
Para cada posible culpable encontraremos indefectiblemente un porcentaje de gente que se posicione a favor de él. Ahora convivimos con una densa y enmarañada multiplicidad de actores, y para cada actor no olvidemos que siempre tendremos TRES variables, tres grupos o perfiles de gente:
- Los partidarios de la causa
- Los antagonistas o reaccionarios a dicha causa
- Los pasivos o indiferentes
No importa que causa imagines: siempre podrás aplicar unos porcentajes relativos de cada uno de los tres perfiles.
Lo curioso es que estas variables son dinámicas, es decir: cuanto más partidarios hay de una causa o más entusiasmados se muestran de ella, se activa una realimentación negativa que hace que también cobren fuerza los detractores de dicha causa. Los pasivos o indiferentes son un parámetro neutro cuya función básica es diluir el discurso, trivializar la causa y en general, estorbar.
Así, cualquier proclama que se meta en circulación en Twitter, Facebook o cualquier otra red social masiva, por más insuflada de razón o coraje esté al final quedará trivializada, diluida en una marasma de partidarios, detractores, gente anodina que hará chistes baratos con ella, ruido…
Por otro lado, se suma la circunstancia de que somos una sociedad que tiene en la impulsividad uno de sus caracteres predominantes en su personalidad colectiva. Somos un país de impulsivos, de iniciativas de "arranque de caballo, parada de burro". Si a esto le sumamos lo extremadamente fácil que es sumarse a causas perdidas o encontradas con un simple "clic" de nuestro mouse mientras estamos cómodamente sentados en nuestro sofá viendo fútbol en TV y degustando una sabrosa cerveza y pizza, el cóctel está servido. "Oh sí, ¡me gusta! ¡estoy harto, que alguien haga algo! ¡Clic!" y hasta más ver, doña Revolución.
Resumiendo:
La Revolución no puede caer regalada de un cielo tecnológico, de un invento que, como toda la tecnología compleja artificial, se puede confundir, colgar, colapsar... la sociedad que tenemos que interpretar ahora es la de una Masa despistada de ex-ciudadanos, que ahora son otra cosa: personas ignaras, peleles que pululan perdidos en el (super)mercado, contemplando con cara de haba cómo sus vecinos se hunden en la miseria mientras piensan simplemente "¡joder, probrecillo! Ojalá a mí no me toque…" le rehúye como si tuviera la lepra y desvían la mirada hacia cualquiera de sus distracciones estúpidas. Esto es lo que tenemos ahora y es a lo que nos enfrentamos.
Y es quizá en esta conclusión donde podríamos encontrar una posible respuesta a la pregunta de Hessel ("¿A quién nos enfrentamos ahora?") que es bastante inquietante: el enemigo somos todos. Somos nosotros. La sociedad es una mezcla homogénea de lentejas y garbanzos, de grano y paja, de ciudadanos y chusma. Y a falta de una Cenicienta que haga el trabajo infinito de trillar esta marasma tan diabólicamente entretejida (¿por quién?), no hay sitio para la Rebelión y sí para la Tribulación…
Con Twitter o sin él.
@ignaciolirio, de Barcelona (16/05/2011 17:23:53):
Marta,
Creo que una parte de la gente ha tomado una parte de la calle. Te invito a que vayas un Sábado por la tarde a cualquier centro comercial y veas que hay una porción y una proporción de gente yo diría que superior que no son #nolesvotes, ni #15M, ni #democraciarealya. Así que cuidado de tomar una partecita por el Todo. Esto por un lado.
Por otro, ¿Cuánta hetereogeneidad has visto en las manifestaciones? ¿Seguro que todo el mundo que fue eran ciudadanos de a pie convocados solo por Twitter? Hay muchas organizaciones políticas (que no partidos) que están muy acostumbrados a ir a todas estas manifestaciones y saraos similares, y que viven eternamente ávidos de poder sacar tajada de cualquier manifestación popular, afanándose en seguida por copar los primeros puestos, las primeras pancartas y las primeras fotos, y luego organizando Asambleas, Acampadas, Grupos de Trabajo.. en definitiva lo mismo que han hecho siempre y casi lo único que saben hacer, con resultados similares. Digo esto porque es lo que quedará de esta fiebre efervescente del #15M, que está bien salir a quejarse pero que seguramente casi nadie que estaba ahí sabría bien qué hacer en caso de que se le entregaran las riendas del "poder" y que no todo es trigo limpio y al final siempre las organizaciones sea cuales sean acaban siendo corrompidas por la ambición de unos pocos.
A todo esto hay que añadir que vivimos en tal atmósfera de Infoxicación que a cada proclama o a cada toma de partido surge, de manera instantánea, un movimiento reaccionario que liquida cualquier posibilidad de Unidad de Acción.
Con todo el respeto y con todas ganas de debatir, yo opino que quien precisamente lo está enfocando mal el tema es una posición como la tuya. Saludos.
Marta RoVi, de Toledo (16/05/2011 9:42:33):
Ahm, entonces según esto, lo de ayer, ¿qué fue? ¿Salió la gente a la calle por iniciativa propia y coincidieron miles de personas por pura casualidad? ¿Quiénes son #nolesvotes, #democraciarealya o Anonymous? ¿Los padres? Y lo de "revolución caída de un cielo tecnológico", hmm, usas twitter y publicas un blog, no me creo que tengas una visión tan poco realista de Internet y las redes sociales. Por supuesto que no se puede revolucionar un país SÓLO desde Internet, pero se puede organizar... "se puede", ¡qué leches! ¡Se ha hecho! ¿Dónde vives que no lo estás viendo? La gente está tomando la calle, están poniendo querellas y tratando de utilizar las herramientas jurídicas que tienen a su disposición, y TODO eso lo hacen organizándose desde twitter, facebook, foros, blogs, e-mails... Has escrito hechos circunstanciales, generalizaciones un poco absurdas por lo tópicas, pero yo no veo aquí ningún argumento real sobre por qué es inviable una revolución twittera, lo estás enfocando bastante mal.
FJFBravo, de Barcelona (06/04/2011 19:15:54):
No sabe cuanto lamento tener que darle la razón... es una lástima, pero así es.
Enrique Castro, de http://www.enriquefriki.wordpress.com (06/04/2011 19:14:04):
Claro...claro...y Manel Castells se equivoca. Y por supuesto, nunca tanta gente está tan equivocada como ahora. #nolesvotes
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