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Las desmaterialización del mundo

por Jenny Fraser, publicado el publicado el 10/09/2010 12:33:50

El mundo se está desmaterializando, de eso no hay ninguna duda.

Los cambios que están produciendo las tecnologías digitales y la red Internet en los modos de vida de las sociedades son cada vez más intensos y todo deja ver que es un camino de no retorno. Tan solo una catástrofe de las mismas dimensiones que la revolución que se está produciendo podría parar esto. Pienso además que lo más fascinante es que, incluso a estas alturas, las implicaciones que van a suponer dichos cambios no son ni siquiera imaginables,…tal es su envergadura. Muchos comparan esta revolución con la que en su día hubo en la impresión de textos escritos de la mano de Guttemberg. Pienso que esa fase ya ha sido superada y que lo que nos espera no va a tener parangón, ni de lejos, con la invención de la imprenta.

Es una revolución que se está filtrando incluso a países subdesarrollados ya que si bien en esos países no se ha tenido, ni se tiene, un acceso fácil a ordenadores personales, sí es cada vez más habitual tener acceso a las redes a través de teléfonos móviles. En esas zonas en subdesarrollo los móviles son los que están llevando de forma lenta pero inexorable los cambios asociados a la desmaterialización del mundo. No son pocos los que afirman que lo que no han conseguido las ONGs y planes internacionales de desarrollo lo están consiguiendo los móviles ya que son herramientas muy útiles para que las comunidades se comuniquen entre ellas y tengan acceso a servicios como bancos, centros de salud, cadenas de información etc lo cual abre una grieta a través de la cual muchas de estas comunidades tiene la oportunidad de construir el camino para un desarrollo sólido y estable liderado por ellos mismos y no dependiente al 100% de las limosnas de los demás.

Pero. ¿a que me refiero cuando hablo de la desmaterialización del mundo?. Ya a principios de este siglo Melinda Davis en su libro “¿Por qué deseamos lo que deseamos?” habló del éxodo masivo que se estaba produciendo hacia el mundo virtual (lo que últimamente llamamos “la Cloud”), en el sentido de que cada vez más actividades públicas y privadas las realizamos en la red y no en un lugar geográfico concreto. De alguna forma el mundo de la red, compuesto básicamente de información, se está “solidificando” a la vez que el mundo tradicional se va “evaporando”. Esto es especialmente cierto en lo que se refiere a actividades más íntimamente ligadas a la información como las industrias culturales o financieras pero se extiende cada vez más a otros sectores.

Ejemplos de actividades que actualmente podemos hacer (y se hacen) en el ciberespacio. Comprar, jugar, charlar con los amigos, seducir, comunicarse, expresar ideas, exponer nuestras obras, organizar reuniones, impartir clases, asistir a conferencias, ver TV o cine, escuchar la radio, leer la prensa, apostar, visitar otros países, encontrar pareja, estudiar, oir música etc., etc.. etc.. Y la lista no hace más que aumentar cada día. ¿Hasta dónde se puede llegar?, no se puede dar una respuesta clara a esta pregunta, y ahí está lo fascinante del asunto. De momento nuestros cuerpos físicos nos imponen unas claras limitaciones al número de actividades que podemos realizar fuera del llamado mundo real pero la tecnología ya ha demostrado en varias ocasiones que puede llegar a saltarse estas limitaciones… y si no, ¿cómo se explica que pueda estar sentada en la butaca de mi apartamento paseando tranquilamente por las calles de Tokio (al menos con el sentido de la vista) con el Street View de Google Maps a través de mi iPad o que pueda sorprender a una pareja dándose un beso en Boston sin sospechar siquiera que alguien a miles de kilómetros de distancia les está viendo a través de una LiveCam?.

Otros datos para la reflexión. En los documentos con los que cuenten los historiadores del futuro estarán los Twitters de personajes relevantes (que pasarán a ser personajes históricos) asimismo los millones de blogs que hay contando el día a día de lo que les ocurre a sus respectivos autores en sus respectivas ciudades pasarán a ser documentación accesible por parte de los futuros investigadores. La cantidad de Brontobytes de información disponible es difícil de calcular pero sin duda nunca antes en la historia se habrá tenido acceso a tal cantidad y a tal detalle de información. De hecho tal inundación pienso que va a transformar el propio concepto de historia.

Otros conceptos que preveo van a verse transformados semánticamente como consecuencia de los cambios de la desmaterialización, son: barato, cliente, diálogo, mercado, comunidad, copia, entorno, nube, frontera, límite, empresa, autor, identidad y un larguísimo etc. ¿Alguna propuesta?.

Dedicado a los que están cambiando el mundo.

COMENTARIOS:

Esteban, de Argentina (16/02/2011 23:28:38):

Volver a la Edad de Piedra quizás..? Creo que es el riesgo de crecer al que todos estamos expuestos. Nos guste o nó la cosas serán así porque la curiosidad mató al gato o por miles de razones mas pequeñas o grandes tal vez, pero esto ya hechó a rodar y salvo algo realmente mayúsculo provocado naturalmente no creo que se termine o pare. cuando digo naturalmente léase tipo un meteorito que nos vuelva a la edad de piedra no hablo de intervención humana o sea para que valga debe ser orquestado por nuestra madre naturaleza. Y si llevamos esto que recien inicia a su máximo exponente no sería tan malo, somos energía en lata, si la lata seríamos lo más o lo que alguna vez fuimos.

Pan_ama, de Delta Siete (15/09/2010 14:45:01):

Imprescindible artículo sobre un fenómeno que tenemos ya omnipresente. Creo no equivocarme si vaticino que éste será el primero de una saga de artículos, porque el tema da mucho de sí. Tan sólo un apunte anecdótico: antes anotábamos en la "Red" lo que nos sucedía en la vida "real". Ahora a menudo comentamos delante de un café lo que nos sucedió en el mundo virtual....

Gabi, de acá (12/05/2010 20:55:31):

Si yo fuera conspirativista diría que los autores intelectuales de las distintas crisis y males sociales que desde la antigüedad se van esparciendo a lo largo y a lo ancho del globo necesitan la proliferación de ciudadanos irresponsables, ingenuos, acomodaticios, subsidiados por un estado omnipresente, dispuestos a apoyar guerras absurdas, adoradores del realismo mágico y de teorías como las que postula "El Secreto". Resumiendo, necesitan seres no pensantes que actúen en consecuencia ¿Para qué? Para que cuando caiga el telón de la farsa que se está representando se sientan tan mal con ellos mismos, tan estúpidos y culpables, que estén dispuestos a expiar todos sus pecados pagando lo que sea necesario pagar. Lo que siempre incluye, por supuesto, el pago de una suculenta cuota que va directamente a las arcas de quienes idearon la farsa que se ha representado. El hecho de que lo que estamos viviendo en pleno siglo 21 haya sido orquestado previamente por mentes superiores -no demasiado, hay que admitirlo- no significa que somos víctimas. Sólo implica que, una vez más, hemos sido todos muy estúpidos. Si yo fuera conspirativista, claro...

honeyncv, de Granada - España (10/05/2010 12:46:17):

Ciertamente ha sido, para mi gusto, un poco "soft", al explicar la desverguenza de la sociedad, donde todo vale y todo se puede hacer, y por supuesto sin consecuencia. Pero esta claro, que algún día vienen estas consecuencia y la mayoría se instala en el victimismo. Otro gran cancer de la sociedad. Todos somos responsables en nuestra medida, pero ¿cuanto o cual es? ¿Cuanto somos capaces de asumirlo? Probablemente pocos. El tema del pesismismo (realismo?) es relativo, dependerá de las circunstancias de cada uno. Por cierto, el anuncio referido siempre me ha causado una sensación inexplicable.

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