Nunca estuve allí, ...pero lo recuerdo perfectamente
por Jenny Fraser, publicado el
Un autor cuyo nombre ya no recuerdo, realizaba unas descripciones de París vívidas, detalladas hasta la minucia y llenas de contagioso entusiasmo en sus vigorosas narraciones y exhaustivas disecciones de la capital francesa. Cuando se le preguntaba como había llegado a conocer tan bien la ciudad como para describirla con tanta exactitud respondía que gracias a las novelas de Edgar Allan Poe, lo cual no deja de sorprender si se tiene en cuenta que Poe tampoco estuvo nunca en París. Este tema me hace pensar en la afirmación de otro joven autor, cuyo nombre tampoco recuerdo, que afirmaba ¿Cómo puedo tener recuerdos de los años 50 si yo todavía no había nacido?. Pero efectivamente a mi me pasa lo mismo que a ellos, tengo recuerdos vívidos de épocas que nunca viví y de ciudades en la es que nunca he estado, sin embargo su margen se me impone con la misma incontestable sensación de realidad que la del portal de mis casa o la del rostro de la persona que tengo delante. Todo esto me hace pensar acerca de la complejidad del poder de evocación de la mente humana, que a partir de objetos indirectos como libros, melodías, fotos, vídeos y otro tipo de documentos, necesariamente incompletos, es capaz de llegar a construir percepciones de lugares y épocas lejanas con absoluta nitidez. ¿Nunca os ha pasado que llegáis a lugares que no conocéis sino por referencias documentales y no sólo os son íntimamente familiares sino que además sois capaces de desenvolveros en ese ambiente como si lo conocierais de toda la vida?. Es cierto que las ideas que nos podemos hacer a partir de las descripciones de ficción pueden estar (y suelen estar) distorsionadas respecto a la realidad objetiva pero..¿Acaso no ocurre lo mismo con los paisajes con los que convivimos a diario?. Dedicado a Claude Debussy.
Luis Penna Rocha, de Tucumán, Argentina (25/11/2012 19:23:22):
Bueno mi opinión es esta, la persona en su vida tiene muchos misterios que bien no sabe de donde son. Estos misterios pueden ser recuerdos olvidados, que con el paso del tiempo o por medio de un objeto, que a veces no tienen nada que ver; nos hace memorar y recapacitar sobre el recuerdo, que podría ser por medio de un libro, una canción o algún tipo de Comunicación brindada por alguna persona. En el libro que tenemos desde pequeños nos aporta información ya sea de algo o alguien,cuya información se nos olvida por el paso del tiempo. Contestando a la afirmación del objeto que nos hace recordar,que no tiene relación alguna, podría ser un acompañante del objeto directo.
Barabási, de Indianapolis ():
Recordemos que el único mundo que existe es el mundo que modela nuestra mente. A partir de nuestras experiencias presentes y pasadas, y a partir de información que nos llegue bien por vía exógena (descripciones en libros, por ejemplo) o bien por vía endógena (engendros de nuestros propios pensamientos, los monstruos del sueño de la razón)... a partir de todo esto, fabricamos un Modelo del Mundo, y ése es el mundo en el que vivimos. Todo lo que exista ahí, es lo auténticamente real.
Añadir mi opinión: