Mar Adentro
por Neofita, publicado el
MAR ADENTRO Me esperaba que Amenabar fuera brillante, que de hecho ha sido brillante a nivel técnico con la película, impresionantes los papeles, la escenografía, la fotografía, la música… pero le ha faltado algo muy importante: “el mar adentro”, se ha quedado en la orilla. Cuando una persona con discapacidad como yo, ve una película de este estilo, sacamos otras conclusiones diferentes. Yo tuve hace cuatro años un accidente de tráfico, con 23 años que como me truncó la vida como nos la ha truncado a cada uno de los que estamos en silla de ruedas o sin ella que más da... Pero el reto en nuestra vida no fue tomar la decisión que tomó Ramón (la más sencilla, la más fácil), la de morir, sino la de sobrevivir, la de vivir y la de VIVIR en mayúsculas. Permitirme el lujo de decir, que las personas que tenemos una discapacidad y salimos adelante, tenemos un embrujo especial que ninguno de los que leéis esto sin haberlo pasado lo tenéis. Vemos la vida de otra forma, mejor que eso, la saboreamos de forma diferente. Esta película no nos facilita las cosas, no nos hace un favor y menos nos ayuda. No nos enseña el lado positivo de una persona con discapacidad. Una persona que vea la película y que no conozca este mundo, no se va a llevar una buena impresión de nosotros, lo que nos faltaba, si la gente ya de por sí nos tiene lástima, esto era la guinda, una película de este estilo para enfatizar esos sentimientos pésimos. Cuando salí del cine y mira que yo llevo muy bien el tema de mi discapacidad, aparte de llorar cantidad de veces y remover cantidad de cosas, porque sólo me hacía recordar las cosas malas que es estar así, se le queda a una el cuerpo, no con ganas de tomar cianuro, pero casi… menos mal que me salva el helado de chocolate al llegar a casa para paliar ese sabor amargo. El papel de Julia pensé que iba a ser el contrapunto de Ramón, una persona discapacitada que sale adelante, que le gusta vivir y que demuestra a la gente lo que es vivir, vivir con el corazón , con el sentimiento, no hace falta pies, ni manos, ni nada, da igual que andes que vayas en una silla de ruedas. Que más da, cuantas personas os tiráis al cabo del día más del 50% del tiempo sentados… eso os da más movimiento que a nosotros? No lo creo, ni siquiera el tema de la sensibilidad, ni cualquier otra cosa que puedas sacar que te haga diferente a mí, todos somos diferentes, unos rubios, otros morenos, unos más altos, otros más bajos, unos en silla, otros con muletas, uno ciego… que más da… La cuestión no es el continente sino el contenido. “El derecho a morir con dignidad”, ese es su lema, me hace gracia, porque no se promueve, “el derecho a vivir con dignidad”, no será mejor hacer que la gente viva con dignidad para no pensar en morir con dignidad. Tenemos que luchar primero por vivir dignamente, ser independientes, poder trabajar, estudiar, disfrutar de ocio, hacer todo lo que hace cualquier otra persona, y os puedo asegurar que no se necesitan grandes cosas para conseguirlo. Unos tienen la suerte de poseer un nivel económico que resuelve gran parte de estos problemas, pero y aquellos que no lo tiene? Aquellos que están rodeados de barreras arquitectónicas, de barreras personales y nadie le ofrece una mano, donde está ahí la justicia? No sale a relucir, el chico con 19 años que vive en un segundo sin ascensor y ha tenido que renunciar a todo, simplemente porque no puede bajar por unas escaleras, y sus padres no pueden comprar otro piso en otras condiciones. Negado a sus estudios, a pasear, a disfrutar de otras cosas, se le está negando a vivir. Acaso el tiene menos privilegios que aquel que tiene derecho a morir dignamente. Yo no hablo de que no esté bien morir dignamente, me parece estupendo, y respecto la libertad de cada cual a hacer con su vida lo que le parezca más conveniente. Pero creo que a la hora de pedir, no hay que empezar la casa por el tejado, no nos vayamos al techo exigiendo una muerte digna, empecemos por pedir una vida digna, cuando todos tengamos acceso a ella, entonces ya vendrá la muerte. Ramón tuvo la opción de elegir entre vivir o morir, y que pasa con aquellos que no tienen ni siquiera esa opción, quienes directamente le arrebatan la vida, a los niños de Rusia, no les preguntaron si querían morir o vivir, directamente le arrancaron la vida. Y nosotros que hacemos antes esas injusticias? No somos nadie, somos unos hipócritas, “morir… con dignidad…” Y vivir con dignidad, quien nos lo garantiza? Quien lucha por ello?
Galadriel, de Mexico (01/04/2010 9:31:34):
A mi también me parece que la película habla de la historia de Ramón y nada más. Incluso hay un momento en que alguien pontifica frente sobre los errores de la salida que él propone a su situación, generalizándola a todas las personas que viven como él, y él responde algo como: "¿pero quién está hablando de los cuadrapléjicos? ¡Yo estoy hablando de Ramón!". Algo así, no es textual, pero él claramente reitera que él simplemente quisiera poder ejecutar la decisión que él ha tomado para sí, no que su decisión sea generalizable a otras personas. Ahora bien, Neofita, claro, es necesario crear las condiciones de una vida digna para todos. Sin duda. Es sólo que no son excluyentes las posturas.
Dimitri Volanov, de Madrid ():
Pues yo disiento con lo que dices Neofita porque yo la he visto y me parece que mas bien la pelicula es sobre el personaje de Ramon mas que sobre el tema de los disminuidos fisicos. La pelicula esta muy bien caracterizada, los personajes son tan... tan... gallegos !!!. En resumen me gusto mucho. El hecho que se quitara la vida lo entiendo en el contexto de su vida, y donde vivia, esos vientos del atlantico le trastornan a uno la cabeza.
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