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Pan_ama (Vilassar de Mar), sobre el artículo ":
"Vamos a ver, Jenny, todo eso que dices está muy bien y tal... pero seamos serios: Es inviable mantener en el tiempo una protesta masiva bajo un eslóga..."

Del Clamor popular y anti-bélico y otras historias

por JennyFraser, publicado el

La multitud se une en estos días tristes y se lanza a las calles a expresar su desacuerdo y su indignación por la guerra. El nuevo sistema globalizado ha resultado ser eficiente también para congregar a las masas en tiempo record y movilizarlas con una efectividad inusitada. Al grito de “no a la guerra” se unen millones de voces, las que de ordinario se hacen escuchar junto con una gran mayoría que nunca se había hecho sentir más que tímidamente. Los sentimientos nobles se fusionan con la algarabía y las multitudinarias protestas participan tanto de un sentimiento colectivo como del fragor propio de las grandes concentraciones donde el sentimiento visceral se mezcla con el raciocinio y la opinión reflexiva hasta anular a los últimos casi por completo. Ante tal reacción, totalmente lógica y obvia por otra parte, no faltan las voces del bando beligerante que acusan a las masas de ser víctimas de la manipulación, olvidando por completo que la manipulación nunca les ha supuesto ningún problema en las numerosas ocasiones en que ha jugado y juega a su favor. Aún dando por hecho que la histeria colectiva producto de la guerra y su impacto mediático a nivel internacional, participe en cierta medida de manipulación, es un consuelo pensar que por lo menos en esta ocasión la manipulación chilla y se revela rabiosamente contra el monstruo de la guerra. Ahora bien, ante el marco de los hechos que presenciamos estos días en las sociedades occidentales que se expresan en contra del conflicto, pienso que vale la pena aprovechar el momento para lanzar una reflexión que va más allá de este escenario bélico; no a la guerra!!, pero no sólo a esta guerra, a cualquier guerra, tanto a las guerras que actualmente asolan el planeta como a las que en su día fueron a y las que, probablemente, serán. No a la guerra en si misma como lacra de la humanidad y como insulto y matarife de la inteligencia. Y sería fantástico que esta frase también nos la aplicáramos a nosotros mismos cada día y en todos nuestros actos, ¿de qué sirve chillar “no a la guerra” en medio de una manifestación o dar cacerolazos de protesta, si luego en nuestra vida cotidiana no actuamos en coherencia con esta actitud?, si el “no a la guerra” actual se queda en un grito vacío y superficial entonces no me interesa. Si el “no a la guerra” nos hace reflexionar y entender que la paz empieza por la convivencia con nuestro vecino, con nuestro enemigo, con nuestra familia y con nosotros mismos, entonces pienso que realmente existe la posibilidad de dar un paso adelante en nuestra evolución. Y por favor, no me imaginen como una pusilánime, el deseo de paz de ningún modo supone renunciar a la justicia ni al deseo de plantar cara al que nos quiere hacer daño, simplemente se trata de reconocer de una vez por todas que el camino hacia cualquier destino que tenga por objeto la dignidad pasa por una renuncia voluntaria a la violencia y a la falta de respeto por la vida en su sentido amplio que no aportan ninguna solución que no venga su vez acompañada por ingente cantidad de sufrimiento. Dedicado a las víctimas de Irak, del Kurdistan, del Congo, de Timor, de los Balcanes, de Colombia, de Centroamérica, de Ruanda, de Sierra Leona, de Afganistán, de Sudán, de Palestina, del Tibet, del Líbano, de Israel, de Irán, de Sudáfrica, de Chechenia, de Georgia, de EE.UU, de Rusia, de China y del resto del mundo.

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